10/02/2017 - 20:02

Para comenzar este artículo debemos tener claro qué significa empoderamiento, para ello vamos a ofrecer la definición de Rappaport, la cual nos dice que el empoderamiento “posee un sentido psicológico del control o de la influencia personal, y una preocupación con influencia social real, energía política y el derecho legal. Es una construcción de niveles múltiples aplicable al ciudadano individual así como a la organización, las vecindades, y sugiere el estudio de la gente en su contexto”

El empoderamiento se basa en el precepto de aprender a aprender. Esto provoca que el alumno tenga un papel activo en su propio aprendizaje. Este cambio de papel por parte del alumnado en su propio aprendizaje ha estado influenciado por los nuevos medios digitales ya que estos han producido una transformación en la social y cultural. 

Desde este punto de vista podríamos afirmar que el empoderamiento es un proceso de concienciación que hace ver tanto al estudiante como al docente, sus capacidades, potencialidades y su relación con el mundo.

Cuando hablamos de empoderamiento del alumnado respecto a sus propio aprendizaje debemos mencionar a Torres ya que en uno de sus artículos nos propone tres aspectos importantes del empoderamiento:

Foucault advierte que la educación en las escuelas marca el significado de poder donde el individuo aprende acerca de la autoridad y la jerarquía, más que por discursos, por la construcción cotidiana de hábitos incluidos en los dispositivos escolares.

La escuela debe ser un sitio donde se fomente tanto el aprendizaje holístico como el integral de la persona, y para que éste se dé es importante tener en cuenta las necesidades e intereses del alumnado. Tonucci (Frato), por su parte, defiende que las escuelas deben contemplar las experiencias vividas de los alumnos, y que estas experiencias deben ser el verdadero material que se utilice en el aula para educar. Según Tonucci, “el profesor no es el saber, sino el mediador del saber”. Esto nos propone un cambio en el punto de atención desde la enseñanza hacia el aprendizaje.
Podemos concluir, con que el empoderamiento del alumnado es un proceso positivo y necesario, puesto que, es una forma de conseguir que los alumnos sean protagonistas de su propio aprendizaje y que los estudiantes se desarrollen como personas críticas, independientes y creativas.