Códigos artísticos y tecnología: hacia nuevos paradigmas educativos.

Roberto Doalto Bezanilla

Publicado el 19/05/2017 14:05

1. Introducción. 

La escuela se encuentra ante un cambio de paradigma en muchos sentidos, incluyendo el que adquieren las distintas áreas del conocimiento y habilidades dentro de la misma. Las competencias que se demandan requieren permanecer en un constante estado de actualización y renovación debido a los fugaces cambios característicos de los entornos socioculturales de los que formamos parte. En esta línea, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) son un claro ejemplo de herramientas que se han colado en nuestras vidas para quedarse y marcar una tendencia clara y firme.

Podemos desde la escuela contemplarlas como un contenido, al mismo tiempo conceptual y procedimental, pero también como un medio o recurso metodológico del que servirnos. A su vez, hablamos también de un contexto de enseñanza-aprendizaje que puede servirnos para repensar lo fundamental que atañe a cualquier proceso educativo: qué enseñar/aprender y cómo.

Debido a esta masiva presencia de las TIC en todos los ámbitos de nuestras vidas, y a su importante carga motivacional, lenguajes y códigos propios del currículo escolar que son vitales tales como lo escrito, lo visual y lo sonoro, quizás deban ser configurados de novedosas formas.

Las posibilidades de las TIC debieran ser exploradas con mayor asiduidad, contemplándolas como oportunidades para desarrollar competencias relativas a lenguajes creativos diversos, que a su vez corresponden con un modelo de pensamiento en alza, el interdisciplinario.

En consecuencia, el trabajo que tiene lugar en nuestras escuelas debería crear espacios que contemplen la interactividad y la experimentación como condiciones indispensables en pro de abrir vías alternativas e innovadoras de aprendizaje. Podemos, de este modo, basar nuestras prácticas pedagógicas en propuestas plurales e integradas que contemplen nuevos y eficaces enfoques.

En definitiva, procuramos encontrar vehículos de comunicación y creación que logren adaptarse realmente a nuestras necesidades y a nuestro tiempo histórico, social y cultural. En este sentido, proponemos partir de los valores y cimientos que la educación artística nos proporciona para buscar una vía de trabajo interdisciplinar que apueste por la creatividad como estandarte fundamental. Al respecto, hemos de defender un mejor lugar de los procesos y lenguajes artísticos en los programas curriculares mediante pedagogías que renueven el interés por las dimensiones creativas y expresivas.

A continuación, a través de tres apartados y una breve conclusión, se presentará un marco teórico-reflexivo, con el objetivo de invitar a los/as lectores/as a profundizar en las posibilidades de la educación artística (y los distintos códigos expresivos propios de la misma) en relación al contexto tecnológico en el que, progresivamente, nos encontramos cada vez más inmersos/as.

2. Educación artística y creatividad: la importancia del arte en las escuelas.

 Es fácil establecer una correlación entre el arte y las experiencias en torno al mismo con momentos de placer y disfrute. Esto se debe a que, sobre todo durante la infancia, creamos y manipulamos (en definitiva, hacemos arte) para jugar, siendo éste el único y válido objetivo final. Es lícito pensar que no todo necesariamente precisa de intervención educativa: podemos, al tratar por todos los medios de buscarle una utilidad, convertir el arte en  algo contraproducente.

Por ello, los educadores y las educadoras han de tener en cuenta las características subyacentes al arte y su expresión a lo largo de la infancia para, así, orientar su pedagogía y contribuir a una educación artística más significativa y de mayor calidad. La educación artística contribuye a que los que se benefician de la misma generen su propio lenguaje artístico, enriqueciendo cognitiva y emocionalmente su formación a nivel global.

La psicología, como no podría ser de otra manera, ha mostrado gran interés por la capacidad creadora del ser humano. Ésta parte de nuestros cerebros en base a elementos de nuestras experiencias vividas, modelos y enfoques, tal como recoge el trabajo de Lev S. Vygotski (1896-1934), padre de la corriente constructivista. Así, lo que el niño o la niña ve, escucha o siente, será el punto de partida para su propia creatividad, la cual puede manifestarse tanto en las ciencias como en las artes, la tecnología o la enseñanza, por lo que es patente la necesidad de cultivarla, siendo la escuela uno de los contextos más privilegiados para ello.

El hecho de que los jóvenes de hoy serán los creadores del mañana, en términos culturales y sociales, requiere que se les proporcione las herramientas necesarias para desarrollar las competencias que les permitan diseñar tanto las condiciones como los materiales que definirán el rumbo social (Bamford, 2009).

A pesar de los sólidos argumentos psicopedagógicos existentes en torno a los beneficios de potenciar el trabajo de la expresión artística en los entornos escolares, el análisis de la calidad educativa históricamente se ha centrado en los resultados delimitados por el pensamiento científico.

Por su parte, la dimensión cultural de la educación no siempre se tiene muy en cuenta y los argumentos empleados para justificar esta situación son un tanto parciales y estereotipados.

Esta visión reduccionista se debe a que no se reconocen todos aquellos procesos cognitivos que sustentan la experiencia artística ni la importancia que tiene educar  en la sensibilidad de la estética o en distintos sistemas simbólicos de representación (Gutiérrez, 2008).  Es por ello por lo que no sorprende que en la enseñanza obligatoria se dedique a estas áreas un escaso número de horas.

Ante esta situación, es conveniente que las escuelas se conviertan en lugares que inviten al alumnado, a través del contacto con distintas manifestaciones artísticas, a relacionarse con el entorno expresivamente para conseguir una respuesta emocional del mismo: la educación artística debe favorecer el desarrollo de la mente por medio de la experiencia surgida de lo percibido y creado (Eisner, 2004).

Por otro lado, debemos considerar la figura docente a modo de mediador cultural. Esto implica enseñar en contexto estructurando los currículos de la distintas materias en base a una metodología por proyectos, favoreciendo que los distintos conocimientos culturales se trabajen en torno al alumno o la alumna, considerando su individualidad y no tanto el valor que los contenidos tienen per se. A este respecto, uno de los principales déficits se encuentra en la propia formación de los y las docentes: aunque generalmente tienen muchos conocimientos relativos a didáctica, pocos son sobre procedimientos  artísticos.

Además, existe entre el profesorado una falta de confianza en sus propias competencias en relación con el arte. Frente a esto, podemos proponer que, además de estudiar el desarrollo de la creatividad durante la etapa evolutiva infantil, es necesaria cierta formación teórica sobre arte para comprender distintas expresiones propias del mismo y poder situarlas en contexto (Marco, 2008).

Otra de las propuestas es llevar a cabo programas escolares que dinamicen dos conceptos distintos pero interdependientes: la “educación en las artes”, que conlleva aprender habilidades y formas de pensar en relación a distintas disciplinas artísticas, y la “educación a través de las artes”, que supone recurrir a sistemas pedagógicos creativos y artísticos para aprender en todas las áreas.

Al mismo tiempo, es necesario hacer un ejercicio que suponga ponerse en perspectiva y tener en cuenta las características del presente. Esto tiene que ver, remitiéndonos al inicio del presente artículo, con la revolución digital y tecnológica que hoy tanto incide en multitud de aprendizajes. Por qué no, podemos preguntarnos, podemos hacer uso de determinados instrumentos tecnológicos para renovar el interés por la creación y expresión artística. 

3. Lenguajes artísticos: posibilidades para una creación artística innovadora.

En este apartado, se hará referencia a tres lenguajes expresivos de alta relevancia curricular que pueden ser considerados como medios creativos, todos ellos susceptibles de tratarse a través de recursos TIC.

3.1. Lenguaje escrito y literario: desarrollo de la palabra como medio creativo.

Si acudimos a cualquier Plan Lector, vemos cómo la lectura se erige como medio potenciador para la construcción del conocimiento, englobando distintas competencias como la comunicativa o la cultural y artística. Uno de los principales problemas que encontramos es que pocas veces se plantean actividades o proyectos que huyan de dotar excesivo peso en contenidos metalingüísticos o del estudio de la literatura como una simple sucesión de productos artísticos.

En consecuencia, pocas veces se desarrollan estrategias de, por ejemplo, escritura creativa. Tampoco se tiende a establecer relaciones ni poner en contacto entre sí a lenguajes propios de manifestaciones artísticas diversas que, por otro lado, poseen una fuente cultural compartida significativa.

La alfabetización hoy trasciende a su concepción puramente instrumental (leer y escribir), tal como señala Coll (2014), quien además apuesta por una alfabetización digital: no se trata tan sólo de aprender cómo se accede a la información, sino cómo transformar ésta en algo significativo que nos permita participar como productores activos    

Si conseguimos poner en marcha proyectos que traten de poner soluciones a estas carencias, cubriendo al mismo tiempo las necesidades derivadas de las nuevas herramientas tecnológicas, tratando todo desde un enfoque pedagógico globalizador e interdisciplinar, los resultados seguro serán muy reveladores. Hemos de tener en cuenta en todo momento que hoy en día la lectura llega de múltiples formas y es por ello por lo que, lejos de considerar lo digital la antítesis, debemos contemplarlo como un aliado más al respecto.

De entre todas las formas de creación propias de la escolaridad, junto al dibujo, la más característica en las edades más tempranas, es la literaria. Por su parte, si lo que pretendemos es que se haga uso de la escritura como medio de expresión y fomento de la creatividad, primero hemos de conseguir que la lectura se convierta en un hábito de libertad y disfrute.

Para esta tarea, podemos servirnos de la literatura infantil contemporánea. Ésta presenta cierto sesgo posmoderno que la convierte en un auténtico campo para favorecer la experimentación y, por lo tanto, desafiar los códigos y las formas tradicionales, sobre todo a nivel estético. Esto se debe a que presentan ciertas características, como son distintos juegos en pro de favorecer un mayor número de alusiones intertextuales, mezcla de géneros o la utilización de estrategias gráficas que atañen a la tipografía del texto, a su relación con la imagen, etc.

3.2. Lenguaje visual: la imagen en los procesos de creación.

 En nuestras escuelas la imagen es una constante. Se utiliza para ejemplificar explicaciones, transmitiendo un mensaje aún más directo que el proporcionado por la palabra. Los libros escolares también hacen uso de recursos visuales para complementar el texto o, en su lugar ocupar, una posición preponderante.

En los inicios lectores, la imagen funciona como llave de lectura al texto, ayudándonos a llegar a una visión más global y clara del mensaje transmitido en determinada lectura. Los estudios de la psicología evolutiva pueden darnos importantes pistas acerca de cómo funcionan nuestras mentes ante estímulos visuales, así como su impacto en los procesos de aprendizaje.

La percepción visual que a su vez se requiere, supone un importante esfuerzo cognitivo. Asimismo, la expresión gráfica implica sistemas de organización complejos: la creación artística puede ser entendida como un proceso de resolución de problemas derivados del pensamiento visual (Arnheim, 1997).

Por todo esto señalado debemos considerar todos aquellos materiales en los que la imagen es protagonista y ofrece además un determinado discurso. Volvemos a remitirnos en este apartado a la literatura infantil contemporánea, los álbumes ilustrados contienen ilustraciones que no buscan redundar en lo escrito, sino más bien desarrollar su propia narratividad de forma paralela.

3.3. Lenguaje musical: el medio sonoro en los procesos creativos. 

La apertura de los más pequeños al mundo sonoro requiere también de enfoques pedagógicos renovadores como los que implican el uso de instrumentos y materiales no convencionales, etc. Hoy podemos considerar música a aquellos datos numéricos transmitidos y transformados digitalmente por distintos dispositivos de sonido: tenemos la posibilidad de hacer uso de las TIC para con la expresión sonora. Éstas serán protagonistas en una etapa posmoderna compleja dominada por la pluralidad de lenguajes, la multidireccionalidad de los procesos y el fomento de la creación autónoma. Por su parte, esta premisa tan sólo se hará realidad si existen docentes que orienten las actividades que pongan en relación la conciencia de su alumnado con el mundo de los sonidos, invitándolos a cuidar su sensibilidad artística y entrando de lleno en el campo de la experimentación.

A lo largo de los últimos años, hemos visto cómo multitud de instrumentos electrónicos y software variado para grabar o editar han ido integrándose en las aulas, no tanto para sustituir sino para complementar los conjuntos materiales e instrumentales más tradicionales.

Si mantenemos cierta perspectiva de futuro, previsiblemente se le irán sumando dispositivos tales como smartphones y tablets que nos permitirán explorar el trabajo musical a nivel tanto de interpretación como de composición y edición, individual o colectivamente, aprovechando las posibilidades de las múltiples aplicaciones desarrolladas.

El trabajo de construcción musical a través de las TIC puede ayudar al alumnado a conocer variedad de técnicas para investigar los procedimientos que atañen a la composición, en concreto los relativos al uso de la informática. Podemos, a partir de pistas de audio aisladas procedentes de bancos de sonidos alojados en Internet, combinar timbres y texturas, mezclando para formar progresiones, etc.

4. Educación artística y tecnología: la Realidad Aumentada como propuesta.

Los diferentes lenguajes a los que hemos hecho referencia anteriormente difieren marcadamente entre sí, incluidos los mecanismos mentales necesarios para su trabajo. Sin embargo, la diversidad enriquece y es posible que saberes distintos interactúen en la misma dirección: diferentes lenguajes artísticos se integran e interrelacionan. Así, proponemos configurar didácticamente un triple soporte: textual, ilustrado y sonoro. Quizás debamos replantearnos los formatos empleados, contemplando los dispositivos tecnológicos como horizonte al que mirar. Éstos se caracterizan principalmente por la interactividad y la experimentación, lo cual puede ser clave para conectar con el público más joven, Proponemos canalizar el potencial creativo dando luz a un producto determinado: dada la universalidad y vitalidad de la figura del libro en cualquier proceso educativo, podemos convertir éste en objeto de creación. Para ello podemos tratar de modificar los espacios comunicativos haciendo uso de nuevos recursos que persigan el objetivo de abrir puertas a la promoción de la lectura.

Nuestra propuesta consiste en serviremos de una de las tecnologías con mayor proyección en nuestros días, la Realidad Aumentada, la cual podemos definir como una tecnología consistente en que uno o varios dispositivos añadan información virtual a una real ya existente. Es decir, la información real de lo percibido en el mundo físico se complementa o “aumenta” con una generada informáticamente: se añade una capa con un contenido adicional.

Gracias a ésta podemos optar por proyectos de creación de “libros aumentados”. Se trata de, simplemente, aplicar a estos libros de creación propia un sistema de reconocimiento de marcadores asociados a un contenido de carácter digital, dotando así a la narración y/o contenidos varios de un elemento visual. De esta forma, la experiencia lectora se expande o completa, al igual que el pop-up analógico (nombre que se le da a los libros tridimensionales), aunque en este caso se va mucho más allá gracias al componente tecnológico. Ahora es posible una mayor interacción con el texto y la imagen (ver Figura 1).

 

 

Figura 1: tabla de elaboración propia (síntesis de componentes de la propuesta).

Gracias a software de distribución gratuita de edición de video podemos crear, por ejemplo, animaciones a través de técnicas de stopmotion. Por su parte, mediante software de edición de audio podemos componer piezas a partir de pistas alojadas en bancos de sonidos en Internet, o registrar nuestra propia voz  a modo de podcast para acompañar la narración. Integrando estos elementos a través de apps de Realidad Aumentada, conseguiremos que al visualizar el contenido de nuestro libro impreso a través de un dispositivo móvil, se active el contenido multimedia, entremezclando en una misma realidad los planos físico y virtual. 

5. Conclusión.           

La escuela contemporánea necesita de corrientes impulsadoras que sitúen a niños y niñas como agentes creadores, invitándoles a adentrarse de lleno en el universo de las artes visuales, de los sonidos y la música, así como de la literatura. La educación en y a través de las artes contribuye a consolidar el dominio de las competencias técnicas necesarias para el uso de las nuevas tecnologías.

El dominio de éstas como herramientas fundamentales de la educación artística es posible si previamente se considera que el arte no debe limitarse a la estética, sino que puede ayudar a estimular unos usos más innovadores de las TIC que repercutirán en todas las áreas del currículo escolar. Es importante entender éstas como piezas cohesionadoras y dinamizadoras de conexiones dialógicas entre distintos lenguajes expresivos.

Un ejemplo aplicable puede ser la Realidad Aumentada, que nos permite cierta intertextualidad. Ésta incita a adoptar un rol productor para adentrarnos en los procedimientos implicados en la creación de un material complejamente rico, a la par que accesible a todo el mundo. Propuestas de esta índole suponen apostar por la práctica y el emprendimiento a través de proyectos que reúnan todas aquellas características que la sociedad del siglo XXI demanda. No podemos olvidarnos que, para ello, ha de prevalecer un estilo docente que persiga alcanzar una mejor e innovadora educación, que potencie que la cultura, el arte y la tecnología caminen de la mano.

Bibliografía

Arnheim, R. (1997). Arte y percepción visual. Madrid: Alianza Forma.

Bamford, A. (2009). El factor ¡WUAU! El papel de las artes en la educación: un estudio internacional sobre el impacto de las artes en la educación. Barcelona: Editorial Octaedro.

Coll, C. (2014). El sentido del aprendizaje hoy: un reto para la innovación educativa. Aula de Innovación Educativa, 232, 12-17.

Eisner, E. W. (2004). El arte y la creación de la mente: el papel de las artes visuales en la transformación de la conciencia. Barcelona: Paidós.

Gutiérrez, R. (2008). ¿Especialistas o generalistas? La formación artística del profesorado de educación Infantil y Primaria. En L. M. Martínez, R. Gutiérrez, & C. Escaño, Nuevas propuestas de acción en Educación Artística (pp.25-36). Málaga: Universidad de Málaga.

Marco, P. (2008). Conversaciones con uno mismo: Arte y Educación. En L. M. Martínez, R. Gutiérrez, & C. Escaño (coords.), Nuevas propuestas de acción en educación artística (49-57). Málaga: Universidad de Málaga.

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