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Como pez se escurre de las manos: tareas escolares

INMACULADA QUINTERO MARÍN

Publicado el 15/03/2019 07:03

 

Como un pez que se escurre de las manos, así como debemos tener extremo cuidado hacia el tiempo que dedican nuestros menores y cómo lo pasamos realmente con ellos. No se nos puede ir como un pez que se escapa resbaladizo de nuestras manos, porque el tiempo, en su pasar continuo, deja y marca una huella, que quedará fijada en las primeras edades, futuras generaciones venideras, a las que debemos dar el alimento real a sus necesidades y no ir por el camino equivocado.

Hablando de datos

“Una de las peores cosas que se puede hacer con un niño es no atenderlo” Javier Urra

Entre las estadísticas, podemos comprobar que España está entre los países que más horas de deberes pone a la semana, según la OCDE: seis horas de media que sumar a las jornadas escolares. Nos topamos así con jornadas muy largas, con un gran estrés para los niños y los familiares, sobre todo los que tienen menos preparación o para dedicar el tiempo con sus hijos de esa forma, provoca un aumento de la desigualdad entre estudiantes, entre los problemas que generan los deberes.

La Organización Mundial de la Salud ha constatado que el porcentaje de estudiantes españoles que sufren estrés por culpa de los deberes es de los más altos de Europa. De hasta el 70% en las chicas de 15 años. Y esa presión, señala la misma OMS, se traduce muchas veces en "un incremento de patologías como los dolores de cabeza, dolores de espalda, malestar abdominal y mareos", así como de los "estados de ánimo que llevan a los chicos a sentirse tristes, tensos o nerviosos". La incidencia de los deberes sobre la salud aumenta a medida que los alumnos crecen, informa la OMS en su última encuesta realizada a jóvenes en edad escolar, en la que han participado algo más de 11.000 estudiantes españoles. Eso coloca a los españoles, que según la OCDE dedican una media semanal de seis horas y media a hacer trabajos escolares fuera del horario del colegio, como los cuartos más estresados de Europa (por detrás de malteses, escoceses e islandeses).

 

 

Reflexión de Edad adecuada para comenzar con los deberes

“El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices” Oscar Wilde

Mandar deberes a partir de una edad concreta y bajo un punto colectivo donde la tarea consista en hacer en grupo un trabajo. Poder participar en talleres que se convierta en aprendizajes nuevos y para la vida diaria, y no para el nuevo encerramiento del niño desde 6 a 11 años. Considero que con un año previo al Instituto le sean un poco más continuas las prácticas de llevar algo extra para casa, pero no la vivencia que sufren y viven en sus carnes, viéndose familias agobiadas en apuntarles en clases particulares, presionando a sus hijos porque no saben y, sobre todo aquellos que quieren que se lo den todo masticado.

Los deberes aumentan los días más allá de las horas que tiene una jornada de trabajo, dando a los niños un nivel de presión, tanto a ellos como a los familiares que se sienten menos preparados para resolverlos, creando conflictos y baja autoestima, dando lugar a una inestabilidad emocional continua por el sobreesfuerzo.

Por el contrario, siempre dedicarse al estudio y trabajo de las tareas escolares implica el repaso, a retener conocimientos y comprender lo que se ha dado en clase que en su momento puede ser que no lo entendiese tal cual, implica volver a leer, hábito que se pierde, y no ven útil y necesario para responder unas cuestiones cuando se trata de que se lo den todo “machacado”

Propuestas Naturales para Ocupar la Tarde

No heredamos la tierra de nuestros antepasados. La legamos a nuestros hijos. (Antoine de Saint-Exupéry)

Ante el posible “qué hacer durante la tarde si el niño no tiene deberes”, especialmente edades escolares primeras, que aún están en la edad de juego y disfrutar de una infancia. El agobio de tanta tarea extra, o de aquella tarea que no se ha podido hacer en clase porque eran innumerables y no ajustadas a las características de los alumnos, sobre todo de los que necesitan un refuerzo continúo, atentan contra el menor, porque se les está exigiendo lo mismo, es como querer darle sopa con un tenedor. Eso no es adaptación o refuerzo escolar, eso no es respetar ritmo de aprendizaje, es alargar una tarea que van a ver como castigo, en lugar de poder dedicar ese tiempo a repaso rutinario de unos 40 minutos, y no que muchos escolares de cursos entre 3º de Primaria en adelante, que llegan a casa con una agenda repletísima de deberes, a los cuales no se saben enfrentar solos y cuyos tutores o familiares, se presionan y lo demuestran al menor. Es una situación que tenemos tan interiorizada que nos parece que es bueno que nuestros hijos, primos, hermanos, sobrinos estén en casa haciendo deberes en lugar de estar por la calle, un mensaje que no es el idóneo en absoluto", resume Jesús Salido, presidente de la Confederación de AMPAS Ceapa, que está "en contra de toda actividad obligatoria fuera del horario lectivo".

¿Qué propuestas se pueden realizar de forma guiada para las familias para que sus hijos se dediquen a diversas tareas reales y prácticas con su vida?

A continuación propongo una serie de posibles alternativas, que llevaría de seguimiento, a través de una Escuela de Familias, por parte libre de asociación o por parte dirigida desde el colegio, donde fuese obligatorio tenerlas en cuenta y hacerlas reales, ajustadas, por supuesto, a la realidades del contexto social y laboral de la familia. No siempre se puede estar trabajando y no pasar tiempo de vivencia y crianza con tus hijos. Si trabajas también de tarde, implícate en que ellos puedan estar contigo de algún modo, con alguna visita o enseñanza de lo que haces; o cuando llegues a casa, realizar una tarea relajante continua en el que se abra paso a la convivencia, comunicación y vivir experiencias gratificantes.

Visitar a los familiares y pregúntales cómo se encuentran o si están trabajando busca momentos para ir a su lugar de trabajo y os enseñen.

Realizar juntos algún taller como Yoga, Tai Chi y/o Respiración en grupo con la familia y amigos. ¡Qué casualidad que haya tanto niño que necesite refuerzo y no se piense en sus necesidades más instintivas y naturales! Los niños deben pasar tiempo con sus padres, pasear y hacer algunos deportes juntos.

Por supuesto, crear rutinas diarias como repaso y estudio de algo que algún niño lleve un poco más atrás es necesario, por educar en la responsabilidad y en el esfuerzo, pero no que se sientan presionados desde las tres de la tarde o así que terminan de comer hasta la noche con deberes repetitivos, sin funcionalidad ninguna y llenando de presión al ser que está creciendo, lejos del juego, del baile, del deporte, de la lectura colectiva, de pasear en la naturaleza, de compartir libros o cuentos bajo un árbol o en la biblioteca.

El encerramiento de los deberes está haciendo que luego sea normal el encerramiento con los videojuegos.

Algunas familias creen que lo tienen ya todo perdido y que no hay remedio. No, solamente han de querer, ver esta necesidad y situación y buscar soluciones. Hoy en día, por la molestia de no tener que hacer traslado de un lado a otro, o por estar enganchado a alguna serie televisiva de tarde o lo que es peor rollos novelescos que enciman dan un ejemplo nocivo para sus pequeños.

Un taller de Inteligencia Emocional con los niños y con los familiares, sería genial e idílico, así como funcional, donde estén actividades, como propone el documento de Actividades para trabajar con las escuelas de familias, que aparece en la Web Oficial de Educación, que incluyen algunas propuestas como: “Reforzando sentimientos de seguridad en nuestras hijas e hijos pequeños”, “Aprendemos a controlar nuestras emociones frente a situaciones difíciles” No olvidemos, que tal y como se afirma en el proverbio africano “Para educar a un niño se necesita una tribu entera”, porque la familia es el entorno en el que comenzamos a forjar nuestra personalidad; de los valores y actitudes que asimilemos en estos primeros años de nuestra formación, pueden depender que nuestros hijos e hijas tengan una respuesta adecuada en el momento de su socialización en otros entornos. Educar a nuestros hijos e hijas, trasmitirles un nivel equilibrado de autoestima, fomentar su autonomía personal, posibilitarlos a saber elegir, promover la comunicación familiar, convertir la disciplina en un aliado o sencillamente, hacer que respeten las normas familiares y que reconozcan la autoridad parental, son algunos de los consejos que se ofrecen en esta guía, para ayudarnos a educar a nuestros hijos e hijas en la responsabilidad.

Se debe trabajar más con las familia en este tipo de propuestas, que con las obligaciones escolares que exigen a los menos pudientes o de forma injusta y recordarles pautas como que debes observar el tipo de comunicación que llevas a cabo con tu hijo, graba alguna conversación con la cámara, el móvil… y escúchala después atentamente y piensa qué podrías mejorar. Además es necesario que escuches de forma activa algo que tu hijo te cuente (deja de hacer lo que estés haciendo, mírale a la cara, repite lo que ha dicho, pregúntale cómo se siente ante lo que nos está contando…) después piensa o habla con tu hijo sobre cómo se ha sentido él durante la conversación y cómo te has sentido tú. Ten presente que los adultos tenemos unos hábitos de conducta muy arraigados y que cambiarlos requiere esfuerzo, dedicación y sobre todo paciencia, ¡con nosotros mismos!

Esta sociedad tener muy presente, por ejemplo, el concepto sobre una escuela de familia, la cual se define como un espacio compartido de información, formación y reflexión, para orientar a las familias en el desarrollo de sus funciones cuidadoras, educativas y socializadoras. Si pueden en poner en marcha una Escuela de Familias en tu AMPA, con oferta para la familia y el menor, con cursos de formación continuos que les recuerden pautas, porque el tiempo pasa, y los niños crecen, y luego han de volar como el cuento….., pero mientras llega ese momento, lo importante es que salgan volando preparados, no sólo de forma académica, lo cual requiere de un esfuerzo y un hábito continuo normal, no de un sobreesfuerzo que perjudique su salud y haga tener un aspecto despectivo hacia un libro.

 

FUENTES CONSULTADAS

https://www.eldiario.es/sociedad/eterno-debate-deberes-Solucion-problema_0_496950937.html

http://www.juntadeandalucia.es/educacion/webportal/web/escuela-de-familias/para-formarte/organiza-tu-escuela-de-familias

http://www.juntadeandalucia.es/educacion/webportal/web/escuela-de-familias/para-formarte/organiza-tu-escuela-de-familias

https://elpais.com/elpais/2015/05/17/opinion/1431887233_269430.html

Savater, Fernando (1997). El Valor de Educar. Editorial Ariel.

 

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