¿Deben hacer los niños deberes en verano?

Alberto Medialdea

Publicado el 12/06/2018 16:06

Las vacaciones de verano están a la vuelta de la esquina, y junto con el boletín de notas son muchos los docentes que optan por dejar un listado de ejercicios o deberes que los niños y niñas deben hacer durante la época estival. Este es el eterno debate entre los defensores de que los niños deben hacer deberes en verano para no olvidar lo aprendido durante el curso escolar y los que afirman que en verano los niños también tienen derecho a descansar. ¿Cómo podemos fomentar el desarrollo intelectual de nuestros hijos sin caer en ejercicios repetitivos?

El principal problema es que los deberes en verano son muy similares a los que se les envían durante el periodo lectivo. Es decir, son cuadernos de ejercicios con problemas o en los que tienen que repetir una serie de contenidos que los niños y niñas ven al final como un castigo y una obligación y que acaban con su motivación. Por lo tanto es importante repasar con nuestros hijos en los meses de verano, pero podemos utilizar otro tipo de actividades o metodología como el juego para hacerlo de manera que el niño no lo perciba como un castigo sino como algo divertido. 

El hacer deberes en verano es algo que debemos tratarlo con mano izquierda con nuestros hijos, ya que si han trabajado duro a lo largo del curso escolar, pueden no llegar a entender por qué tienen que seguir haciéndolo en su periodo de vacaciones. Otro de los principales problemas a la hora de hacer deberes en verano, es que muchos padres no se ven capacitados para ayudar a sus hijos con los deberes en verano, ya sea por falta de conocimientos sobre la materia en cuestión o bien por la falta de tiempo, ya que ellos siguen trabajando aunque los pequeños de la casa estén de vacaciones. 

El buen tiempo y las largas tardes son un momento ideal para poder hacer actividades al aire libre, podemos por ejemplo organizar una tarde en el campo o una visita a zoo, esto puede servirnos para que nuestros hijos conozcan el medio en el que están y cómo deben cuidarlo, a la par que pueden adquirir más vocabulario y conocimientos sobre la flora y la fauna. 

La época estival es también un buen momento para fomentar el desarrollo de la imaginación y la creatividad, por lo tanto podemos crear juegos en los que ellos se tengan que disfrazar y tomar cierto rol o papel en una historia o por ejemplo para que creen una tienda en la que puedan “vender” sus cuentos, cromos o cosas de la casa como lentejas o bolsas. De esta forma podemos fomentar la capacidad matemática al entregarle dinero falso y hacer así que creen cuentas y sepan cuántas cosas tienen en venta gracias a la realización de un inventario. 

Por supuesto, todos los especialistas coinciden en que la lectura es uno de los deberes en verano. Dependiendo de la edad de nuestros hijos podemos leerlos nosotros mismos los libros e historias o pueden leerla ellos solos, pero el fomento de la lectura es fundamental a cualquier edad, ya que son numerosos los beneficios que tiene para el correcto desarrollo del lenguaje así como de la imaginación y de la creatividad tan importantes en las primeras etapas del desarrollo. 

También podemos dejar que nos ayuden con tareas que a simple vista pueden parecer demasiado básicas pero que les ayudarán a repasar en verano como por ejemplo dejarles que escriban la lista de la compra o que nos ayuden a hacer las cuentas.

Otra opción es en el caso en el que nos vayamos de viaje. Ellos pueden encargarse de averiguar el mejor trayecto para ir, qué temperatura va a hacer o bien que hagan un trabajo de investigación sobre qué es lo que se puede visitar en el destino al que se va a viajar.

Lo importante es crear pequeñas actividades lúdicas con el que puedan hacer deberes en verano pero disfrutando de su tiempo libre y sin verlo como un castigo al sentarlo frente a una mesa y una silla a rellenar cuadernos de ejercicios. Lo mejor, es que la gran mayoría de estas actividades se pueden realizar en familia, de manera que podremos estrechar los lazos  afectivos y la confianza con nuestros hijos.

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