El rol de la mujer según los medios de comunicación

Melania Pérez García

Publicado el 24/04/2018 13:04

Los medios de comunicación ocupan la mayor parte de nuestras vidas, esto hace que formen parte de nuestra educación. En el número dos de esta revista se trató sobre la influencia que tienen en las personas. Ahora, considero importante dar un paso más y analizar el rol de la mujer en estos medios.

Ante todo, destacar que víctimas del sistema somos tanto mujeres como hombres, aunque desde la historia, unas más que otros. De ahí que me centre en el sexo femenino.

Para comenzar, considero interesante analizar el rol de la mujer en algunos géneros televisivos. Me centraré en las telenovelas y en algunos programas de entretenimiento, como son los concursos.

En las telenovelas, que tantas y tantas mujeres, niñas, niños y hombres ven cada día (sobretodo las primeras) se pueden contemplar varios roles considerados tradicionalmente del género femenino.

Por un lado está la protagonista. Mujer hermosísima, dulce, comprensiva, “buena” madre, “buena” esposa, muy sufridora, siempre sexy pero “sin provocar”, posiblemente con mucho dinero (con lo que se pasa el día en casa cuidando del hogar porque no “necesita” trabajar, ¡pero siempre está perfecta! O posiblemente muy pobre, pero no pasa nada porque encontrará un marido rico que le permita dejar el trabajo basura que tiene para sobrevivir.

Debe renunciar al amor y sufrir porque hacer las cosas más fáciles no es de mujeres correctas (hay que hacerse las duras y las difíciles para gustar más). Además, tiene que ser virgen para su hombre, el mismo que ya ha estado con algunas mujeres, porque con él no va el tema. Y si la chica no es virgen es porque la han violado, con lo que se siente sucia e indigna de amor, y sufrida, siempre sufrida. Tampoco siente atracción física por otros hombres, solo tiene ojos para “el suyo”, y si se casa con otro es porque le debe mucho y hay que agradecerlo sacrificando su vida, porque su vida es para dedicársela a l@s demás, no es para ella.

Por otro lado, está el personaje de la mala. Mujer mala malísima y guapa guapísima. Es muy sexy y además destacan bien sus atributos femeninos. Suele tener relaciones sexuales con quien le apetece. Emplea todas las estrategias posibles para acabar con su enemiga (otra mujer, claro está), y así alcanzar al hombre perfecto que le dará la felicidad que aún está buscando. Es malvada por amor, o capricho más bien, pero no pasa nada, en el amor y en la guerra todo vale.

Si se realiza una lectura de esas observaciones, ¿qué se lee?

Transmite la idea de amor romántico. Que el amor duele y tiene que ser sufrido, que si la mujer ha tenido varias parejas no está bien visto ya que hay que conservarse pura para Él. Que la felicidad llegará de la mano de una pareja y un@s hij@s, sino no está completa.

Transmite la idea de que por amor todo vale. Que si hay que utilizar estrategias de manipulación para lograrlo, no pasa nada.

Transmite ideas ancestrales. Que la familia tradicional es la que tiene cabida y el resto aún no existen. Que puedes vivir de alguien rico y no necesitas trabajar porque, claro, el trabajo solo sirve para sobrevivir, no proporciona independencia, placer, realización y desarrollo personal, conocer personas, etc. Además, hay que tener dinero para ser feliz, para tener mucho de todo y consumir más aún, y hacer ricas a otras personas que te crean necesidades inventadas.

Transmite conceptos equivocados de las mujeres. Que deben ser y estar siempre PERFECTAS, entendiendo por perfección cambiarse la cara y el cuerpo por completo para ajustarse a los cánones de belleza establecidos por alguien. Que si se viste de una forma u otra así serás clasificada. Que la libertad sexual no es para las mujeres, sino no estás dentro de “las correctas y dignas”. Y algo muy importante también, la rivalidad entre mujeres. Que somos enemigas por naturaleza...¡NO! Más bien por educación, por la educación que se transmite con este tipo de actos que percibimos hora tras hora. Las mujeres no somos competencia entre nosotras, no tenemos que compararnos en más o menos guapas, inteligentes, eficaces... ¡en nada! Juntas sumamos, que es lo que NO enseña la televisión.

Perfecta... es ser tú misma...

Otro género televisivo que destaco son los concursos. Observando a simple vista, se contempla cómo las mujeres desempeñan un papel secundario, cuyas funciones son la de portar un sobre, señalar una pantalla y sonreír. Por supuesto, estarán delgadas, maquilladas y vestidas a la moda. Todo eso sin decir más de tres frases durante la hora o dos horas del programa.

¿Qué propagan estos programas?

Transmiten la idea de que las mujeres no son protagonistas de las historias. Que sus roles se basan en figurar hermosas y molestar poco y, así, basta con un segundo plano (modo escaparate). Que no son aptas para dirigir y ser líderes. Que sus temas de conversación no interesan y no son capaces de relatar un guión con contenido inteligente.

Inteligente...es ser tú misma...

Para finalizar, destaco un género donde, increíblemente (o no), la imagen predominante sí es la de la mujer. Son los concursos de belleza. Qué paradoja, ahora sí que somos las protagonistas de las historias. Pero, ¿por qué? ¿Por qué las mujeres tenemos la necesidad de que nos digan que somos las más hermosas de nuestros pueblos, ciudades, países y del mundo? Ser Miss Mundo es el clímax de miles de mujeres porque es el mensaje que recibimos en todo momento, venga de donde venga. Es sorprendente cómo desde el inicio del concurso hasta el final se pasa por fases donde hay más sufrimiento que felicidad, donde hay que cambiar completamente de cara y de cuerpo para llegar a ser “la más”.

¿Alguna vez nos hemos preguntado quiénes están detrás de todo esto? Increíblemente, las mujeres damos la cara en esta ocasión, pero ¿son ellas las artífices de este entramado?

Hermosa...es ser tú misma...

Es interesante analizar paso a paso el rol de la mujer en cada uno de los géneros televisivos. Deseo haber despertado curiosidad e interés por analizar todo lo que engloba los medios de comunicación y cómo nos llegan sus mensajes.

Cuanto más sepamos, más libres seremos.

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