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Importancia de la lectura en la infancia: Estrategias e iniciativas para su fomento

Mariña Fernández

Publicado el 25/08/2021 10:08

Fomento de la lectura

La lectura es una capacidad que se debe desarrollar para poder desenvolverse en el mundo que nos rodea, ya que estamos constantemente en contextos donde ésta es parte de nuestros conocimientos. Aunque estos se pueden adquirir a través de otros medios como, por ejemplo, la televisión, la radio, la propia experiencia… no por ello debemos dejarla a un lado. Precisamente, la idea de que la lectura implique adquirir conocimientos requiere concebirla como una herramienta de aprendizaje. Sin embargo, la tarea de lectura para un niño/a puede resultar dura en un inicio, ya que entraña un hábito y un esfuerzo que puede que no le guste al principio. Aun así Domínguez (2010) incide en ella como entretenimiento o placer:

              Cuando un niño comienza el proceso de leer y tiene sus primeros libros en las manos, puede que no comprenda que con el paso del tiempo esa actividad también le dará muchas alegrías. Puede que al principio le cueste un poco llegar a disfrutar de esos momentos de soledad y silencio que requiere la lectura pero cuando lo consiga será un logro indescriptible. (p.5)

Por esta razón es fundamental desarrollar el proceso de lectura desde la infancia y evitar en la medida de lo posible el rechazo del niño/a hacia la lectura. Para que esto no se produzca es conveniente hacer hincapié en el papel de la familia. A este respecto, y en relación con el concepto de la conciencia fonológica en los procesos de la lectura, Sanz y León (2010) afirman:

        (…) hay un acuerdo muy extendido en que las habilidades que se relacionan con la conciencia fonológica son muy importantes para el acceso a la lectoescritura (…) Digamos que en una primera fase para el aprendizaje, se debe conocer la “herramienta”, su funcionamiento y cómo manejarla. En este sentido, los padres pueden favorecer y estimular ese conocimiento de la herramienta desde el entorno familiar pues representa el contexto básico de interacciones en la primera infancia, sin olvidar que desarrollar habilidades de conciencia fonológica no es un fin en sí mismo, sino un paso en el proceso de aprendizaje de la lectura. (p.26)

Cabe destacar, en consecuencia, la importancia que desempeña el entorno familiar en el desarrollo de la lectura. Desde la familia se pueden llevar a cabo las siguientes iniciativas con el fin de estimular la conciencia fonológica de los niños/as, para motivarlos y no provocar posibles rechazos:

  • Realizar actividades y juegos que potencian el ritmo, los turnos, las secuencias temporales, con distintos objetos y acompañados de lenguaje
  • Participar en juegos de recitar o memorizar versos, retahílas, adivinanzas, canciones muy repetitivas que van acoplando distintos elementos.
  • Jugar con los sonidos: rimas, palabras encadenadas, palabras que “pierden” o intercambian sonidos (e.g., ajo/ojo, tropa/ropa)
  • Palabras que transforman (e.g., rica/risa/rosa/ropa). (Sanz y León, 2010, p.26)

Los mismos autores también establecen otras iniciativas que pueden ayudar a desarrollar la conciencia fonológica en los niños/as con edades comprendidas entre los tres y los seis años: Animarles a escribir sus nombres en los dibujos, ayudarles a encontrar semejanzas y diferencias entre los nombres por su longitud, la coincidencia de algunas letras; caminar por la calle mirando carteles, letreros, matrículas de coches. A partir de esta edad proponen otras iniciativas:

             (…) que se basan en la composición de palabras, como el Scrable, los juegos de parejas de palabras al estilo de Memory, Scattergories, el ahorcado. Todos ellos les ayudan a fijarse en las iniciales y a tener una visión global de las palabras. Todo ello puede redundar en una mejora del aprendizaje del descifrado, útil no solo                   en las etapas iniciales sino durante toda la educación primaria. (Sanz y León, 2010, p.27)

Estos juegos de palabras, tal como afirman, ayudan a desarrollar la conciencia fonológica, a darse cuenta de que las palabras están formadas por unidades más pequeñas y que se pueden manipular para crear sílabas, palabras, frases… Por otra parte, aunque posteriormente se abordará con más profundidad en la comprensión lectora, establecen otras habilidades que la familia puede estimular, que es la de comprender y producir narraciones, ya que, el discurso narrativo ayuda a hacer la transición entre el lenguaje oral y la comprensión lectora. Estas habilidades se desarrollan antes de la lectura y sugieren que la comprensión lectora tiene sus raíces en las habilidades tempranas de comprensión del lenguaje. (p.27)

De esta forma, iniciativas y actos cotidianos que se pueden desarrollar fácilmente como escuchar cuentos, leyendas, fábulas, historias gráficas… ayudan a que los niños/as perciban la organización y estructura de la información. Esta habilidad es relevante para la posterior comprensión escrita, haciendo, por ejemplo, que se fijen en determinados sucesos de la historia cuando se cuenta, que anticipen lo que pueda pasar, que busquen relaciones entre lo que se cuenta y su propia experiencia. También consideran adecuado estimular su creatividad a la hora de inventar sus propias historias, aunque sea a partir de la que los padres narran, cambiando escenarios, imaginando personajes nuevos… (Sanz y León, 2010).

Otro factor clave que apuntan, una vez que se ha aprendido a leer, es el vocabulario. Su relación con la comprensión lectora es fácil de entender, ya que se hace difícil la comprensión de textos cuando se desconoce qué significan la gran parte de las palabras; y es precisamente la lectura una de las formas más claras de adquirir vocabulario.

El control de la comprensión es también uno de los factores que se encuentran relacionados con la competencia lectora y se refiere a ser conscientes de lo que no entendemos al leer. Sin embargo, “los niños pequeños son menos capaces de percatarse de que no entienden y les cuesta identificar las contradicciones que pudieran aparecer en un texto” (Sanz y León, 2010, p.28). Por estas razones afirman que, desde las primeras etapas del proceso lector, hay que realizar una serie de acciones que les habitúen a darse cuenta de que comprenden como, por ejemplo, acompañarles en los momentos que leen en voz alta, proponiendo cuestiones que vinculen la lectura con lo que ya han leído antes para relacionarlo con los conocimientos que van adquiriendo. Igualmente, destacan la importancia de que el niño/a vea leer a los adultos, para adquirir un buen hábito de lectura; y que esta actividad resulta más eficaz cuando es compartida. Todo esto complementándolo con visitas a bibliotecas y ludotecas especializadas, que pueden favorecer el desarrollo de su competencia lectora. Estas nuevas experiencias de acercar la lectura a los niños/as, a través de la visita a bibliotecas y ludotecas en el entorno familiar, favorecen un mejor desarrollo de su competencia lectora, complementando tanto el papel de la escuela como el de casa (Sanz y León, 2010).

Por otro lado, Contar cuentos es un hábito que suele realizarse para fomentar el placer de la lectura, pero se deben tener en cuenta una serie de consideraciones para que ese momento se convierta en un instante mágico en el que “los niños y el narrador se convierten en cómplices y aliados, viviendo la misma historia desde distintas perspectivas” (Domínguez, 2010, p.7):

  •  El cuento a elegir debe gustar al narrador/a, y que a la vez se sienta identificado/a con él y con su historia.
  • Al contar el cuento o leerlo, es recomendable que se identifique con un momento diferente a los que haya experimentado el niño, mostrando siempre el narrador/a una actitud cercana.
  • Emplear en la lectura un tono misterioso, de alegría, entusiasmo… según lo que el relato pida, adaptando la voz a los distintos personajes y situaciones.
  • Intentar vocalizar e intercalar momentos de silencio para que el niño o niña pueda tener tiempo de comprender todo lo que va ocurriendo.
  • Mantener un ritmo vivo para mantener el interés de los que están escuchando el relato.
  • Para favorecer la participación del niño/a en la historia, recurrir a veces a expresiones como: “¿Sabéis que sucedió?” “¿Quién creéis que llegó en ese momento?”

Si se tienen en cuenta todas estas iniciativas se está contribuyendo a que en un futuro sean más reducidas las probabilidades de que el niño/a pueda presentar algún tipo de dificultad; y, más allá de eso, que disfrute del hábito de lectura como una actividad placentera y no como una obligación de cara al futuro.

REFERENCIAS

Domínguez, M. (2010). Estrategias para fomentar la lectura. Revista Padres y Maestros, 333, 5-9

Sanz, M.M. y León, J.A. (2010). Estimular la comprensión lectora. Revista padres y maestros, 333, 25-29.

 

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