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Reconstruir las relaciones interpersonales y la convivencia escolar pospandemia

Adriana Winter

Publicado el 06/04/2021 08:04

¿Cómo pensar un nuevo espacio de socialización y convivencia en la escuela?

El escenario que nos presentó  la pandemia, nos obligó a mantenernos fuera de contacto físico y presencial en las instituciones a la mayoría de las personas. Pero, para  la escuela, lugar propicio de socialización  para el sujeto infante, fue un año de confinamiento estricto que no dio espacio más que a la continuidad de sus relaciones interpersonales a través de los dispositivos digitales. Sin olvidar ni descartar a aquellos que, por falta de recursos, ni siquiera tuvieron la oportunidad de sostenerlas por intermedio de la tecnología.

Hoy, la escuela se reinventa en su forma de reorganización para volver al aula. Por ejemplo, en Argentina, las clases comenzaron a través de grupos reducidos que intercalan su asistencia en burbujas; las cuales cuentan con la mitad del alumnado. De esta manera, se continúa con la circulación de personas sosteniendo el distanciamiento social.

Si analizamos lo anterior y consideramos y rememoramos la convivencia escolar previo a la pandemia, podríamos decir, que mantener una buena convivencia y ayudar a los alumnos y alumnas a sostener relaciones interpersonales sin conflictos, no era tarea fácil. La problemática relacionada a la convivencia escolar es un factor que en la mayoría de los casos determina el aprendizaje del sujeto; afecta de cierta manera los procesos de construcción cognoscente.

Las instituciones educativas, son establecimientos compuestos por leyes y normas, encargados de la formación de un sujeto inserto en la sociedad. En tanto, la escuela, cumple un papel  fundamental en la vida de niños y adolescentes, es un espacio entre la familia y la cultura donde se continúa la constitución psicosocial de los sujetos. Hábitos y vínculos que marcarán huellas en la vida de estos.

 Pero no debemos detenernos en pensar sólo en lo anterior para formar un sujeto disciplinado. También, debemos pensar en su educación emocional. La convivencia en la escuela hoy conduce un gran desafío para sobrepasar las nuevas formas de relacionarnos y con las cuales debemos seguir ampliando oportunidades para el respeto y reconocimiento de uno mismo y del otro. Mantener ámbitos de compañerismo, cooperación, solidaridad y comodidad entre pares, logran en el sujeto relaciones beneficiosas, con las cuales puede desenvolverse en distintos espacios con mayor seguridad. No sólo por aportar su conocimiento, sino por haber forjado una personalidad más sólida y un aprendizaje  autogestivo.

Cabe señalar que la escuela no está exenta a las diferentes crisis que presentan las distintas variables (económicas, sociales, políticas), las cuales giran alrededor de un estado que debe garantizar un bienestar y calidad de vida de los sujetos. Estas crisis, atraviesan la institución en figura de problemáticas y conflictos entre sujetos. Se visualizan, en primera instancia, en la forma de relacionarse y vincularse entre estos. Cuando los conflictos persisten, es necesario recurrir a dispositivos que pongan  a estos en análisis por parte de todos los involucrados.

Es aquí, donde debemos replantearnos cómo continuamos abordando desde la nueva modalidad de asistencia a la escuela (virtual y presencial)  la convivencia entre alumnos y alumnas, considerando los AEC (Acuerdos de Convivencia Escolar) desde una perspectiva de educación emocional.

Este artículo propone aprovechar los recursos informáticos, invitando a pensar los espacios en tanto virtuales como presenciales, por donde los alumnos y alumnas deben  articular sus estudios y continuar sosteniendo desde esta modalidad sus relaciones  interpersonales mientras sigamos conviviendo con un nuevo virus.

Desde la virtualidad, se propone utilizar las redes sociales más accesibles y simples de manejar por parte de los docentes y alumnos, tal es el caso del uso de un weblog de la institución.

Ante lo mencionado podemos afirmar que:

El weblog permite todo un abanico de experiencias compartidas que permiten al alumno la reflexión y el contraste de ideas propias y ajenas. Un blog es una página Web de sencillo manejo, gratuita y que sirve para que el autor cuelgue las impresiones sobre sus experiencias que luego pueden ser comentadas por otros visitantes (EDUTEC. Revista Electrónica de Tecnología Educativa, 2008).

Para la utilización del Weblog, no es necesario tener conocimiento de HTML. Este sitio web, permite que una persona publique periódicamente algún tema y este contenga fecha de publicación, por lo cual el escritor y los lectores tengan un seguimiento de todo lo que se haya publicado. Además, amplía directamente la comunicación entre todos los actores que estuvieran involucrados.

¿De qué manera podríamos aprovechar esta herramienta?

Previa capacitación docente, se podrían pensar los proyectos educativos situados, donde se visualice la escuela democrática que tome al alumno y a su familia desde la calidad de sujetos participantes en la construcción de AEC que faciliten la convivencia escolar. Y que parte de los resultados esperables, alcancen un fluir de la palabra entre todos los que constituyen día a día la institución. Mejorando así, la comunicación de los participantes.

Una propuesta podría ser recrear una situación sucedida en la escuela (alguna que sea reiterativa en el aula o en espacios abiertos como patios o galerías donde los niños comparten un recreo) y colgarla en un weblog creado para la institución y compartirla con los alumnos y alumnas. Esta sería una oportunidad para generar un debate (direccionado hacia la mejora y no hacia el problema) guiado por los docentes encargados del grupo, sobre cómo gestionarían sus actitudes o qué acciones tomarían en el caso. Se invitaría a padres a colaborar en la reflexión posterior al debate y a aportar estrategias para solucionar conflictos o compartir ideas que sirvan para alentar y continuar fomentando valores en el grupo de alumnos y alumnas.

Esta estrategia, se podría trabajar un día a la semana con la burbuja de alumnos que trabajan de forma virtual y ser compartida por los docentes con la burbuja de forma presencial, desarrollándose cada temática en el tiempo estimado de dos semanas. Fortuito sería contar con una máquina electrónica  en el aula, con la cual trabajar en los aportes que desearan realizar los alumnos durante esa semana presencial y, así, colaborar en el intercambio comunicativo por todo el grupo de pares y actores involucrados en el debate.

La propuesta presentada, se podría desarrollar en todos los niveles educativos, ya que los encargados de guiar el proceso y realizar la didáctica en cada nivel serían los docentes de aula. Desde aquí, sólo se comparte una idea. Seguramente, en la continuidad de cada propuesta y en el fluir de su desarrollo, surjan por parte de todos los actores nuevas ideas e intercambios.

Por todo lo dicho se afirma que:

Sin duda, los proyectos de convivencia resultan excelentes oportunidades para promover cambios en la cultura institucional, no sólo referidos a instancias de mediación de los conflictos, sino también, a la gestación de experiencias significativas que construyan sentido de pertenencia e integración de los sujetos a su grupo de pares.

Contra todo pronóstico de destino prefijado de fracaso escolar por efecto de estereotipos sociales y escolares, cuando una escuela se interroga por el sentido de lo que enseña y lo que debería enseñar; cuando impulsa experiencias movilizadoras, interesantes, atractivas para los niños; cuando se trabaja para mejorar el aprendizaje; se combate el prejuicio y la discriminación, estamos ante una escuela democrática. En estas vivencias siempre hay un adulto responsable que ha asumido el código de respeto y la creencia en las posibilidades de aprendizaje. (Nora B. Alterman, 2017)

Ante todo lo mencionado, podemos concluir que, la realidad sociocultural como así también el fenómeno de la Pandemia que nos ha tocado transitar, demandan de cambios sobre todo en la educación, donde no sólo se atiendan a los conocimientos formales, sino que se actúe como sostén emocional de los sujetos, para que estos logren insertarse de forma extraordinaria en una sociedad.

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