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Visual Thinking en Educación

Tania Morote Bravo

Publicado el 30/04/2018 13:04

Dicen los expertos que estamos hechos de imágenes, que recordamos hasta el 80% de aquello que vemos, mientras que solo el 20% de lo que leemos y el 10% de lo que oímos. En pleno siglo XXI, sumergidos en una era totalmente digital y viviendo rodeados de pantallas, imágenes y gráficos, desde la educación nos empeñamos en que la lectura y creación de imágenes pase a un segundo plano, privándolas de la importancia que realmente se merecen.
Esta situación, nos lleva a hablar del pensamiento visual o visual thinking, un término que nace en 1969 en manos del psicólogo y filósofo Rudolf Arnheim. Este autor, plantea que las imágenes no solo sirven para representar, sino que también están estrechamente vinculadas al pensamiento. Aunque, es años después, cuando este concepto toma mayor renombre gracias al consultor estadounidense Dan Roam, que en su libro “tu mundo en una servilleta” plantea la idea de resolver problemas y transmitir ideas mediante dibujos. Así, establece cuatro sencillos pasos o procedimientos que seguimos a la hora de procesar la información visualmente: Mirar, ver, imaginar y mostrar.
En primer lugar, mirar, es decir recopilar, desplegar, ordenar y filtrar visualmente la información que nos permite entender nuestro entorno. El segundo paso, ver, que trata de seleccionar, agrupar y estructurar toda esa información para posteriormente, imaginar, dándole rienda suelta a nuestra creatividad y extendiendo nuestras posibilidades de visión. Finalmente, mostrar, es decir, decidir de qué manera plasmamos toda esa información. Con estos pasos, este autor defiende la postura de que “no existe mejor forma de comprobar que se conoce algo que si se puede dibujar”.

Partiendo de todo esto, podemos afirmar que el visual thinking supone aprender a procesar la información con la ayuda de dibujos y textos simples. Entonces, ¿por qué no aplicar este planteamiento al ámbito educativo? Un dibujo sobre las partes de la planta, sobre el funcionamiento del sistema nervioso o el proceso de fotosíntesis, puede facilitar a nuestros alumnos el conocimiento de estos conceptos que a veces les cuesta tanto retener.
Es por ello que, desde las aulas, se puede aprovechar la capacidad innata que los niños tienen para dibujar sin miedos y sin prejuicios, pues todos los dibujos son igual de válidos y no existe el miedo de “es que yo no sé dibujar”, que generalmente nos invade a los adultos.
Hay que destacar que, dentro de esta metodología de trabajo, encontramos tres grandes formatos con gran potencial educativo: las notas visuales o sketchnotes, el graphic recording y los mapas visuales.

En primer lugar, las notas visuales o sketchnotes, son apuntes rápidos que se toman en clase, empleando dibujos simples que se recogen en pequeños cuadernos o libretas. Por su parte, el Graphic Recording, se realiza en un mural de gran tamaño a lo largo del transcurso de una actividad, por lo que requiere de una escucha activa y de capacidad de síntesis. Por último, los mapas visuales, son estructuras más elaboradas que sintetizan cualquier contenido mediante organizadores gráficos. Estos abarcan desde mapas conceptuales hasta comics y líneas del tiempo.
Es importante, que, para la ejecución de cualquiera de estos formatos, los alumnos conozcan y manejen patrones u organizadores gráficos, que sirven como base de síntesis. Destacamos: el uso de personajes simples que representen determinados roles, conectores y contenedores que favorezcan el flujo de información, tipos de letras, fuentes, colores y sombreados para destacar información, etc. Asimismo, se pueden utilizar diferentes soportes y materiales para su realización. Según la edad y las características del alumnado podrán trabajar en soporte físico para lo que solo necesitan una hoja en blanco, rotuladores de colores y su imaginación, o en soporte digital, para lo que contamos con múltiples aplicaciones y programas informáticos como: Mindmanager, popplet o Mind Mapping, entre otras.

Han sido muchos los docentes que se han lanzado a usar esta técnica, que motiva a los alumnos y despierta su interés, favoreciendo la creatividad, capacidad de síntesis y propicia un aprendizaje mucho más significativo. Entre ellos, Garbiñe Larralde es una de las profesoras referentes sobre el uso de visual thinking en España y ha impulsado, junto a Ramón Besonías, el proyecto “no me cuentes historias, dibújamelas”, Este, nace en noviembre de 2015 y es el punto de encuentro digital de todos aquellos docentes que se atrevan a sumergirse en un mundo de imágenes, a compartir sus experiencias, participar en tareas colaborativas o resolver dudas. Sin duda es una fuente de inspiración para el colectivo educativo de todos los niveles.

Para concluir, podemos decir que estamos ante una forma eficiente, divertida y efectiva de darle solución a los problemas. Esta técnica, sin duda, contribuye a hacer de nuestros alumnos personas observadoras, resolutivas, críticas y creativas, pues los niños de hoy serán los adultos del mañana y deben estar preparados para vivir en una sociedad cambiante que avanza a pasos agigantados.

Bibliografía:
Arnheim, R. (1969). Visual thinking. Londres: University of California Press
Roam, D. (2000). Tu mundo en una servilleta: resolver problemas y vender ideas mediante dibujos. Barcelona: Editorial Gestión 2000
Roam, D. (2012). Bla, bla, bla: qué hacer cuando las palabras no funcionan. Barcelona: Editorial Gestión 2000.
Webgrafía:
https://issuu.com/garbine/docs/librillo_visual_thinking_garbine
http://dibujamelas.blogspot.com.es/

 

 

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