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Una educación sin escuela es posible

Carolina Sánchez Domínguez

Publicado el 03/04/2019 19:04

Los prejuicios alrededor del homeschooling son numerosos. Por este motivo hay marcados dos objetivos claros a atender con este artículo. El primero de ellos aclarar que toda la desinformación generada alrededor de esta alternativa educativa es producto del boca a boca, de aquellos que no lo practican, y el segundo, y más importante, informar, alentar y reflexionar sobre el hecho de que en España son muchas las familias que lo practican en la clandestinidad de su casa por culpa de la propia desinformación prejuiciosa. Este tipo de educación no está reconocida en nuestro país como una posibilidad, sino como una opción que podría crear desigualdades en el sistema educativo.

¿Qué es el homeschooling?

El homeschooling, conocido por los hispanoparlantes como educación en el hogar, es una alternativa educativa que surgió gracias a las reflexiones del pedagogo John C. Holt en 1970. Llegó a la conclusión de que la escuela estaba sometiendo a los niños y es por ello que hizo un llamamiento a las familias creando un movimiento desescolarizador conocido como unschooling. Éste no es más que una tipología dentro del homeschooling que podríamos decir que se diferencia en algo que Holt resume en una breve frase “los progenitores hacen la no escuela y lo hacen intentando ver el aprendizaje en todas partes. En cualquier momento, lugar y situación, aunque no se dé cuenta de ello en ese instante.” (citado en Mascaró, 2013, p.22). De algún modo, podríamos pensar que la educación en el hogar y la pedagogía Montessori se encuentran estrechamente relacionadas, pues como dijo la propia precursora de este método debemos “tener en cuenta las necesidades del niño y satisfacerlas para que su vida pueda desenvolverse plenamente” (Montessori, 2014, p.16). Sin embargo, lo que los diferencia es que Montessori cree en la educación de una escuela con ambientes y materiales específicos, para que el niño consiga una enseñanza óptima, y, por el contrario, como manifestó Lyman “a los homeschoolers les gusta decir que el mundo es su clase” (citado en López, 2013, p.81); declaración que secundarían todas aquellas familias que lo practican, pues estos tienen la particularidad de que se impregnan de todo aquello que les rodea para construir su propio aprendizaje.

En materia de educación en el hogar no nos encontramos ante una sola tipología, sino que son varias las fundadas. Se podría decir que actualmente coexisten casi tantas metodologías como niños hay en el mundo. Algunas de ellas parecen de extraña practicidad, pero también puede deberse a que algunas prácticas están fuertemente vinculadas entre sí o que, como se ha recalcado al principio, exista al respecto una falta de información que impida ahondar en ella. Entre estas encontramos las siguientes:

  • Radical unschooling: Sandra Dodd pionera de esta nueva forma de practicar unschooling, pues para ella significa “extender la filosofía unschooling […] a todos los aspectos de la vida”. Puede ser conocida también como crianza consciente o respetuosa, término divulgado por el Dr. William Sears como un estilo de cuidado hacia las necesidades individuales del hijo tomando así las mejores decisiones para él.
  • Worldschooling: Mascaró (2013, p.22) es una forma de aprendizaje en la que “el mundo entero es el aula de quienes se educan sin escuela”.
  • Travelschooling o roadschooling: Byrnes declara (2012) que “el travelschooling es una seria responsabilidad […] que es fácil de olvidar entre la emoción y la actividad de viajar” (traducción propia) de la que saca como beneficio para los niños conocer distintas formas de arte, comida, religión, lenguaje, vestimenta, dinero o transporte. Otro término novedoso a añadir en este apartado es el tripschooling creado por una familia sevillana de cinco miembros que ha creado un proyecto educativo rompedor conocido con el nombre de El vuelo de apis.
  • Zenschooling: termino concebido por Tammy Takahashi (2017) el cual pretende “la práctica de elegir la paz sobre el drama, el equilibrio sobre el dogma, y la compasión sobre el juicio” (traducción propia).
  • Flexischooling: aparece gracias a Roland Meighan en 1988 y se denomina como “un acuerdo de escolarización a tiempo parcial por el cual la escuela y la familia comparten la responsabilidad educativa en un contrato mutuo acuerdo y colaboración” (citado en Goiria, 2012, p. 38).

¿Qué ocurre con el homeschooling a nivel mundial?

La razón de ser del homeschooling no es más que amoldarse a las necesidades del niño y a la motivación intrínseca que promueva su propio aprendizaje. Holt fue el pionero del movimiento desescolarizador, pero, son muchos otros como Ivan Illich (2012) los que siguen pensando que “para la mayoría de los seres humanos el derecho a aprender se ve restringido por la obligación de asistir a la escuela”. Cuando este método de educación alternativa cruzó el charco se encontró con infinidad de países que no supieron hacerle frente. Es por ello por lo que nos encontramos en la tesitura de que no existe una ley global al respecto de la educación en el hogar, sino que su práctica se ve delimitada a tres bandas siendo esta legal, ilegal o alegal, con restricciones o seguimientos. En Europa existen ambos tipos (consultar Imagen 1 para conocer la legitimidad del homeschooling a nivel mundial) y en España, concretamente, nos encontramos con una educación en el hogar de la que no existe normativa estatal ni autonómica que la regularice. Solo cambios sustanciales en la normativa educativa de la LOE (2006) que pasa de hacer referencia a la educación obligatoria a apostillar el término escolarización obligatoria aclarando así, a las familias que quieran practicarlo, que no es viable otro tipo de educación en nuestro territorio.

Remontándonos a la dictadura franquista las escuelas caseras, en euskera etxe eskola, fundadas por Elbira Zipitria en 1946 las que iniciaron este tipo de educación buscando perpetuar el euskera. Posteriores a estas se fueron creando una serie de asociacionismos como Vida Sana en 1985 y que funcionó hasta 1989 cuando la Fiscalía obligó a los padres escolarizar a sus hijos. Después de ésta surgieron otras como: Crecer sin escuela (1991-2005), Conclara (2002) y ALE (2002) creadas como redes de apoyo u oficinas como respaldo para las familias homeschoolers. No fue hasta 2010 que la Administración volvió a poner en su punto de mira la educación en el hogar con una STC 133/2010 siendo esta “la primera en estudiar la reclamación de unos padres a los que se impuso la escolarización obligatoria de sus hijos” (Martí, 2012, p. 231). Esta sentencia podría haberse convertido en un hándicap para aquellos progenitores que estaban o querían subirse al carro de esta alternativa y, sin embargo, lo único que se ha conseguido con ello es que se busquen otros medios con los que esquivar a la Administración; haciendo que crezca exponencialmente las familias que la practican y las que, inclusive, meditan exiliarse, si fuese necesario, pues la práctica de este tipo de educación está a veces alimentada por la pésima enseñanza reglada que ofrece el departamento ministerial de educación.

Las motivaciones que tienen los padres en la actualidad distan mucho de las que Holt defendió en su momento. A día de hoy la preocupación de los progenitores se basa en los pésimos resultados educativos, pues España sigue a la cola en los informes PISA, y aumenta cada vez más la tasa de abandono y fracaso escolar. A todo ello debemos añadirle que en su minoría solo algunas instituciones educativas abordan las NEE, las altas capacidades, respetan los ritmos de aprendizaje de su alumnado y educan para que el niño crezca emocionalmente estable evitando así los casos de acoso escolar.

Conclusión

La falta de información o la mala información es el principal hándicap que engloba a la educación en el hogar. Aunque cada vez son más las familias o las instituciones que se dejan ver y se hacen eco de los beneficios de esta alternativa educativa, la sociedad no deja de sentirse recelosa ante tal metodología. Se podría pensar que los padres son esclavos de sus hijos y que las necesidades de uno mismo se apartan para otro momento poniendo énfasis en la de los demás. Ni mucho más lejos de la realidad, cabe decir que el homeschooling no es más que un aprendizaje por descubrimiento y significativo, en el que la motivación es puramente intrínseca, donde el desarrollo personal y, sobre todo, el emocional están a la cabeza de cualquier actividad y que no solo aprenden los niños, sino que los padres no se acostarán sin saber algo más al finalizar el día. Como dijo Isaac Asimov en una entrevista que le realizó la BBC en 1988 “los jóvenes y las personas piensan que la educación es algo que tiene un final”. Dicha afirmación nos permite discernir sobre la creencia de que la educación es como la vida, que tiene un principio y un fin, y que llegados a un nivel educativo la acción de aprender queda recluida en un segundo plano. Es por ello que el alma homeschooler debería potenciarse en todos los niños. Los que asisten o no a la escuela y para los que se utiliza una metodología de enseñanza-aprendizaje diferente. Quienes nos hacemos cargo de enseñar debemos aceptar los cambios notorios de la educación, evitar confinarnos sobre lo que dicta el currículo educativo y delimitar cuáles son las necesidades reales del momento para trabajar sobre ellas. No dejarnos llevar por el factor edad, sino por la curiosidad, pues aunque ésta pueda matar a un gato nunca dejará que muera el interés de un niño.

Bibliografía

España. Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. Boletín Oficial del Estado, núm. 106, 24 de mayo de 2006.

Goiria, M. (2012). La flexibilización educativa o lo mejor de dos mundos (entre la escolarización y el homeschool). Estudios sobre Educación, (22), pp. 37-54. Recuperado de https://www.unav.edu/publicaciones/revistas/index.php/estudios-sobre-educacion/article/viewFile/2071/1936

Illich, I. (1ª ed., 2012). La sociedad desescolarizada. Buenos Aires, Argentina: Ediciones Godot.

López Sánchez, C. (2013). Patria potestad y derecho a la educación a propósito del homeschooling. Europea de Derechos Fundamentales, (21), pp. 79-116.

Martí Sánchez, J. M. (2014). Análisis de la sentencia 133/2010 del Tribunal Constitucional, sobre educación en familia, desde la perspectiva del artículo 10.2 de la Constitución. En Briones Martínez, I. M. Educación en familia. Ampliando derechos educativos y de conciencia (pp. 229-248). Madrid, España: Editorial Dykinson, S.L.

Mascaró Rotger, L. (1ª ed., 2013). Sin escuela. Madrid, España: Editorial CreateSpace Independent Publishing Plataform.

Montessori, M. (1ª ed., 2014). Ideas generales sobre mi método. Manual práctico. Madrid, España: Editorial Ciencias de la Educación Preescolar y Especial.

Takahashi, T. (2010). Zenschooling: living a fabulous & fulfilling life without school. Los Ángeles, América: Editorial Ursa Major Books.

Vera, V. (11 de octubre de 2010). Isaac Asimov previendo el impacto de Internet. [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=oIUo51qXuPQ

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