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Trastornos Neurológicos y neuromusculares: equinoterapia en la escuela

Maria Jose Urrea Munuera

Publicado el 11/04/2019 16:04

En los últimos años se ha incrementado notablemente el afecto por las intervenciones asistidas con animales como una elección terapéutica para un extenso rango de trastornos del desarrollo y discapacidades. La terapia asistida con animales tiene beneficios sociales, cognitivos y psicológicos (Fine, 2006). Asimismo, este tipo de terapias tiene numerosos beneficios en múltiples factores psicológicos como pueden ser la disminución de los niveles de ansiedad o la bajada de las pulsaciones y la presión arterial (Morrison, 2007). En concreto, con la equinoterapia se han logrado efectos positivos en intervenciones llevadas a cabo en niños y niñas con patologías neuromusculares y neurológicas como Trastornos del Espectro Autista (TEA), Trastornos de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Síndrome de Down, Parálisis cerebral, disfunciones motoras, bloqueos emocionales y fobias .

“El médico cura, la naturaleza sana”. Hipócrates

En el siglo XVII, los antiguos griegos fueron los pioneros en utilizar los caballos como medio terapéutico, trataban a personas con trastornos neurológicos y baja autoestima.

La equinoterapia es una forma de intervención en la que se emplea el caballo y su entorno como instrumento de trabajo. Permite llevar a cabo un programa de rehabilitación integral individualizado diseñado por el equipo terapéutico que está compuesto por profesionales de tres ámbitos diferentes. Profesionales de la comunidad educativa como psicólogos, pedagogos y maestros; Profesionales del ámbito sanitario como fisioterapeutas; Y profesionales del ámbito ecuestre.

“El caballo es para el ser humano desde tiempos remotos más que un animal doméstico, un símbolo de libertad, de poderío y de jerarquía, es también quizás, el único animal que comunica sus atributos al jinete y se convierte en parte de él, juntos son uno, la moderna forma de nombrar a los centauros” Óscar Wilde.

El caballo ofrece unos beneficios únicos frente a otras terapias:

  • La transmisión del calor del cuerpo del caballo al jinete ayuda a distender y relajar la musculatura espástica, siendo ésta de 38 grados centígrados habitualmente.
  • La transmisión de un patrón de locomoción. La biomecánica del paso del caballo es similar al de la marcha humana. Ese movimiento a la pelvis es transmitido al jinete mediante la equitación, consiguiendo la sensación de andar sentado. Una serie de oscilaciones tridimensionales se graban en el cerebro y se automatizan con el tiempo.
  • La transmisión de impulsos rítmicos al cuerpo del jinete estimulan el equilibrio y ayudan a relajar psíquica y emocionalmente. El caballo transmite entre 90 y 110 impulsos rítmicos al cuerpo del jinete.
  • Binomio niño/a – caballo. La comunicación que se establece entre el jinete y el caballo es principalmente afectiva, lo que estimula la autoconfianza y autoestima.

Las terapias ecuestres se pueden clasificar en tres áreas: de socialización, emocional- conductual y cognitiva y de lenguaje. Son numerosos los objetivos que se pueden plantear en los niños y niñas desde diferentes ámbitos. El principal objetivo de la equinoterapia es conseguir mejorar el autoconocimiento, la autonomía personal y la calidad de vida de los niños y niñas. Otros objetivos son:

Objetivos a nivel social:

  • Desarrollar la comunicación verbal.
  • Aumentar la concentración y la atención.
  • Incrementar la autoestima y autoconfianza.
  • Enfrentarse a los temores.
  • Aumentar la capacidad de adaptación.
  • Desarrollar la voluntad, la responsabilidad y la cooperación.
  • Disminuir los impulsos agresivos.

 

Objetivos a nivel neuromotor:

  • Regular del tono muscular.
  • Reducir de reflejos tónicos y reacciones asociadas.
  • Grabar y mecanizar el patrón de locomoción.

Objetivos a nivel funcional:

  • Estimular la peristalsis, el sistema respiratorio y circulatorio.

Objetivos a nivel sensoriomotor:

  • Desarrollar el sistema propioceptivo y la sensopercepción táctil.
  • Fomentar la integración sensorial (visual, táctil y auditiva)
  • Desarrollar la propia imagen corporal y la conciencia.

Objetivos a nivel psicomotor:

  • Mantener el equilibrio de la cabeza y el tronco.
  • Estabilizar el sistema vestibular.
  • Fomentar la coordinación psicomotriz fina y gruesa.
  • Construir las simetrías corporales.
  • Desarrollar la lateralidad.
  • Incrementar la agilidad, la elasticidad y la fuerza muscular.

Objetivos a nivel cognitivo:

  • Mejorar el tiempo de atención, la concentración y la memorización.
  • Aumentar la autoconfianza, el interés y la aceptación del riesgo.
  • Mejorar el control de las emociones.

La clave para alcanzar unos resultados objetivos y satisfactorios en las sesiones de terapia con equinos es la perseverancia, como en cualquier otra terapia existente. La equinoterapia carece de base científica pero son numerosos los beneficios que se pueden conseguir en niños y niñas con diferentes trastornos.

Las sesiones de terapias asistidas con caballos son preparadas y dirigidas por un psicólogo, pedagogo, maestro y/o fisioterapeuta junto con un técnico de equitación que se ocupe del caballo.

Se desarrollan 1 o 2 sesiones semanales con una duración entre 30 y 60 minutos en función de las capacidades y necesidades de cada niño/a.

Antes de comenzar con las sesiones de equinoterapia se crea un primer contacto con el niño/a, familia y profesionales que van a intervenir durante la terapia. Posteriormente, se establecen los objetivos que queremos conseguir a través de la terapia, la duración de las sesiones y la frecuencia. Durante el proceso se efectúa un seguimiento y un análisis de la evolución. Finalmente, se elabora un informe con los objetivos trabajados y los resultados obtenidos al final del curso académico, añadiéndose recomendaciones y pautas para las familias.

Para realizar cada sesión de equinoterapia realizaremos los siguientes pasos:

  1. Recibir al niño/a.
  2. Acercarse al caballo.
  3. Preparar al caballo. Implica sacarlo de la cuadra, cepillarlo y vestirlo.
  4. Monta terapéutica. Actividades específicas para cada niño/a según sus capacidades y necesidades.
  5. Desvestir y bañar al caballo.
  6. Despedirse, tanto del caballo como de los profesionales que intervienen.
  7. Por parte de los profesionales, análisis y seguimiento de las sesiones.

 

Los trastornos del neurodesarrollo, los problemas emocionales y de comportamiento son los que se encuentran más presentes en las aulas. Nosotros como docentes debemos de buscar recursos para mejorar la calidad de vida de estos niños/as y la equinoterapia como podemos ver es uno de ellos. No se trata de utilizar exclusivamente este tipo de terapia, sino de utilizarla como complemento a otros tratamientos con el fin de suscitar motivación en los niños y niñas con trastornos neurológicos y neuromusculares consiguiendo que se superen día a día.

Para poder llevar a cabo la equinoterapia en las escuelas los profesionales de la educación deben formarse y coordinarse con un centro ecuestre que esté especializado y tenga el entorno adecuado y los recursos necesarios para realizar este tipo de terapias. El caballo es una herramienta capaz de educar, integrar y rehabilitar, es el animal idóneo para estimular.

“Hay niños con diferentes tipos de necesidades, aunque no siempre son visibles”. Rosa M Fernández

 

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