Imagen generica
¿Aún no estás registrado?
Regístrate ahora, son 2 minutos

Flipped Playground. Enriqueciendo el aprendizaje en el patio

Michael Bennett

Publicado el 12/04/2019 23:04

Ya estamos en Abril y el tiempo empieza a cambiar desde los meses del invierno. Se dice que la primavera altera y esto lo conoce bien cualquier profesor. Los alumnos empiezan a estar más inquietos, sobre todo en las clases de por las tardes. Se nota cada vez menos ganas de estar en espacios interiores y apetece cada vez más salir al exterior y estar al aire libre. Se dispersan con más facilidad, cuesta más captar su atención y a esto añadimos que el profesorado está ya llegando a mínimos después de dos trimestres de curso, quedando el último y más corto por delante. Se podría decir que el curso se pone en cierto modo cuesta arriba pero de pronto ese día soleado y cálido me anima un buen martes por la tarde salir a dar mi clase de inglés al porche, una zona cubierta en el patio.

 

No hicimos gran cosa en verdad, simplemente llevamos a cabo en un lugar distinto las actividades que tenía programadas para esa clase. Et voilá, la respuesta de mis alumnos fue tremenda. Estaban muy sorprendidos por estar fuera del aula en una asignatura que en general se da siempre dentro de las cuatro paredes. Rompimos con la rutina y se podía ver la ilusión en sus caras. Al principio tuve que dejarles desfogarse y que estuvieron un poco revueltos pero en seguida se centraron y pudimos realizar la clase perfectamente. Lo mejor de todo es que como las actividades se centraban en moverse, bailar y cantar (todo en inglés claro) pues el espacio era ideal, ¡mucho mejor incluso que haberse quedado en el aula!

 

Y con esta pequeña acción nació lo que hoy llamo Flipped Playground. Quise hacer un juego de palabras con la conocida “metodología” Flipped Classroom debido a algunas similitudes con dicha forma de plantear las clases. El pilar de la clase invertida es que los alumnos trabajen de manera competencial dentro del aula, o en este caso fuera de ella, pero dentro del horario escolar, haciendo tareas y aplicando los contenidos trabajados previamente. En el caso de Flipped Playground, no se trata de que los alumnos lean o hagan sus deberes en el patio ni nada por el estilo, sino que en algunas clases se salga al patio para realizar actividades que permiten al alumnado poner en práctica los contenidos de una unidad, tema o proyecto. La mayoría de estas actividades tienen una naturaleza más lúdica siendo bien juegos directamente, gymkanas o alguna actividad que incorpore el movimiento. Con lo cual, Flipped Playground no es una metodología en sí, sino una idea que se sostiene en modelos de aprendizaje más bien experimentales y lúdicos.

 

Ha sido el resultado de buscar una solución a un problema que yo estaba viendo en mis clases. Quería hacer cosas que el aula en sí no me permitía y aprovechando el buen tiempo empecé a realizar algunas de mis clases en el patio del colegio de manera periódica. Cada vez se me ocurrían más cosas que podría hacer. Algunos días simplemente sacábamos los libros de lectura y buscamos un rincón agradable en el patio al igual que hace la gente cuando saca su libro a leer en un parque. Otras veces jugábamos a gymkanas y en otras jugábamos a juegos tradicionales. Y con las actividades de este tipo salió mi vena jugona y quise probar jugar a diferentes juegos, en inglés obviamente y los contenidos girando en torno a mis unidades didácticas, para crear situaciones comunicativas más auténticas para los alumnos. Fue un juego en concreto que me condujo a lo que a día de hoy, es una gran parte del Patio Invertido.

 

Durante mis primeros años de docencia le daba vueltas a cómo poder jugar al juego TWISTER en clase de Science. Me parecía una actividad muy buena para poner en práctica el uso las partes del cuerpo. El problema que tenía era que para jugar la clase entera se necesitaba al menos 4 juegos ya que más de 6 niños por partida no cabían muy bien en la alfombra del juego. Hice en su momento un intento de plastificar círculos de colores y pegarlos al suelo, creando así un tablero gigante en el que cupiesen todos los alumnos de la clase pero el material duró más bien poco y no pude sacarle provecho. Cuando empecé a dar clases en el patio me acordé de esta experiencia y se me ocurrió pintar el juego en el suelo con tizas. Esto no es nada nuevo y seguramente a otros se les habría ocurrido antes pero el caso es que llegué a ello y aunque parece insignificante este dato, más adelante verémos por qué insisto tanto en el uso de las tizas. Un día jugamos al TWISTER, otro día hicimos rayuelas y jugamos a una versión modificada en la que los alumnos saltan por las fases del ciclo vital de una planta, otro día recogíamos las plantas del entorno para hacer una especie de herbolario e incluso pintamos mapas por el suelo y en las paredes para movernos sobre ellos y trabajar la geografía en clase de sociales.

 

Fueron unas semanas de clase estupendas pero llegó un día en que verdaderamente mi mente se abrió. Un compañero, y desde entonces gran amigo, Iván Macarro, quien daba las clases curriculares de ajedrez en el centro, había convencido a dirección pintar un tablero gigante en el patio. Yo no dudé en ayudarle y mientras pintábamos me di cuenta de que mi tablero de TWISTER también se podía pintar. En realidad podía pintar un montón de cosas que me servirían para realizar todas las actividades que tenía en mente. Y fue a partir de esta experiencia que empecé a diseñar actividades de “aula”. Por circunstancias de la vida no continué en ese colegio el siguiente año pero en mi curso en el colegio nuevo propuse a dirección que pintáramos el patio con esquemas, tableros de juegos y dibujos generales para poder así fomentar que los profesores diesemos clase en el patio. ¡Me aprobaron el proyecto y pintamos el patio!

 

 

En ese colegio pintamos una variedad de cosas y fuimos más de un profesor los que aprovechásemos esas pintadas. Hubo días en los que estábamos tres o cuatro profesores dando clase al aire libre, cosa que me encantó ver. Sin embargo mi tiempo en ese segundo colegio sería muy corto y fue en el siguiente en que Flipped Playground se hizo más real. Con el apoyo de la dirección, también me dejaron transformar el patio pero esta vez lo hice con el mismo claustro del colegio. En un fin de semana fuimos casi 30 profesores en dos días que llenamos el patio con recursos diversos. La experiencia fue muy enriquecedora, pudiendo hablar y discutir ideas entre todos además de generar un sentimiento de pertenencia con el proyecto. Pintamos un piano gigante, por supuesto el tablero de TWISTER, pintamos rayuelas, un plano de una casa, tableros de ajedrez y de damas, animales escondidos por todas partes, un reloj solar, rayuelas, un frontón, mapas y algunas ideas más. Con el paso del tiempo íbamos añadiendo pintadas y ampliando la oferta de recursos. En este proceso algunas cosas servían más para dar clase y otras simplemente para el ocio de los alumnos.

 

 

Con esta experiencia mi motivación y mi imaginación aumentaron muchísimo y empecé a diseñar actividades que han resultado muy efectivos para el aprendizaje de mis alumnos. Con los animales hacíamos juegos de pistas y de búsqueda en los que los alumnos tenían que “capturar” u “observar” diferentes animales para superar retos. Con las rayuelas saltamos incluso por los estados del agua. Con el plano de la casa hacíamos descripciones y amueblamos la misma en clase de inglés empleando vocabulario específico y en clases de matemáticas veía a los profesores midiendo perímetros y un largo etcétera de actividades. Por supuesto jugamos al TWISTER y otros profesores también le sacaron provecho con sus propias ideas y aplicaciones encontrando relevante las figuras geométricas en el. Hubo grupos de alumnos quienes empezaron a traer sus juegos de ajedrez para aprovechar los tableros y en realidad todos mis objetivos se cumplieron.

 

 

Tengo recogido en una página web, www.flippedplayground.wordpress.com, muchas de las actividades que he llevado a cabo en el patio, aunque no todas. Siempre he tratado de documentar mis experiencias tanto para mi como para el resto de profesores en la educación. Hay muchos beneficios que aporta el dar clase al aire libre y en cada entrada de mi página intento plasmarlos. El ejercicio de escribir me ha servido sobre todo de reflexionar sobre los éxitos de mis práctica además de las dificultades encontradas en el camino. Con el paso del tiempo he visto que muchos profesores insisten en tener pintados los juegos y los esquemas pero quiero recordar que casi todas las actividades se pueden facilitar con tizas u otros materiales. Es cierto que con la parte de la transformación de los espacios, dotando con pintura los patios de diferentes recursos, poder realizar estas actividades se vuelve más sostenible. Pero el hecho de tenerlo pintado o no, no deben ser un obstáculo que inhibe dar las clases en el patio del colegio. Hay que aprovechar cualquier día que haga buen tiempo para salir de las cuatro paredes y que se nos dé el aire, aunque sean 5 minutos.

 

Espero que Flipped Playground sirva como manifiesto para cualquier profesor que quiera disrumpir su rutina e introducir un planteamiento que enriquece el aprendizaje.

2
“¿Te ha parecido interesante este artículo? ¡Dale a me gusta!