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Diseño universal de aprendizaje (DUA): El presente de la inclusión en las aulas

Paula Currás Yagüe

Publicado el 01/04/2020 21:04

Generalmente cuando escuchamos la palabra inclusión, nuestra mente va directa a pensar en el alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo; pero no es así. Si pensamos en un aula y en cada uno de esos veinticinco alumnos que la forman nos damos cuenta de que todos y cada uno son diferentes. Al plantearnos esta situación hemos de cuestionarnos si todos aprenden igual, si a todos les llegan esos conceptos que cada día les hacemos llegar desde nuestra posición como docente. Es aquí donde entra el DUA.

 

DUA significa Diseño Universal de Aprendizaje. Este término es bastante desconocido en los centros ordinarios, porque generalmente pensamos que la inclusión es algo que deben hacer los especialistas de Audición y Lenguaje y Pedagogía Terapéutica, o un trabajo para los centros de Educación Especial; pero hoy en día con la gran diversidad con la que contamos en las aulas es algo que debemos incluir en nuestra rutina diaria.

 

“El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) es un conjunto para desarrollar el currículo que proporcione a todos los estudiantes igualdad de oportunidades para aprender” (CAST, 2011).

 

El DUA está estrechamente ligado con la neurociencia. Cualquier aprendizaje pone en funcionamiento nuestras redes neuronales, pero lo que realmente busca un buen docente es activar nuevas redes de conocimiento, conectar los conocimientos previos de nuestros alumnos con los nuevos conocimientos, hacer que se cuestionen lo que están aprendiendo, que vayan mucho más allá de las explicaciones en la pizarra, las actividades y las tareas escritas y que la evaluación de sus conocimientos no se queden únicamente en las pruebas escritas.  ¿Estamos utilizando la manera correcta para fijar contenidos en cada uno de esos veinticinco alumnos?

 

El DUA se centra en la creación de tres redes principales:

  1. Redes afectivas (el “POR QUÉ” del aprendizaje).  Debemos despertar un interés en nuestro alumnado, planteándoles retos, desafíos, creando conflictos cognitivos que desde el inicio les haga ir más allá, que les haga cuestionarse cualquier concepto que les planteemos.  Gracias al desarrollo de las redes afectivas, vamos a despertar su motivación; tanto extrínseca como intrínseca, favoreciendo que de este modo desarrollen valores como son el esfuerzo, la persistencia y la automotivación.
  2. Redes de reconocimiento (el “QUÉ” del aprendizaje). Una vez que tengamos “alerta” y motivados a todos los alumnos, vamos a buscar la manera de presentar la misma información por distintas vías (escrita, auditiva, visual, mediante las representaciones artísticas, teatralizaciones, …) Tenemos que hacer, que a raíz de la motivación previa que hemos despertado, consigan ser “expertos” en el contenido que se trata en clase.
  3. Redes estratégicas (el “CÓMO” del aprendizaje). Esta red está muy ligada a la planificación, la organización y la monitorización de la conducta. Esta red estaría enfocada a las diversas formas de expresar los conocimientos; de manera que de manera estratégica según cada alumno consiga alcanzar los objetivos propuestos. Es una red que se basa mucho más en la acción y en el movimiento y para ello podemos apoyarnos en las Inteligencias Múltiples.

 

Otra pregunta que nos puede surgir es ¿cómo podemos hacer para introducir el DUA en nuestras aulas?

Por lo general cuando programamos las sesiones de cualquier asignatura nos centramos en el estudiante promedio y solemos dejar un poco más olvidados a esos estudiantes que están en los extremos; entendiendo que aquí englobamos a los posibles ACNEAE y aquellos cuyo ritmo en los aprendizajes es algo más lento, y alumnos que llevan un ritmo más rápido que el resto.

Lo primero que tenemos que hacer es plantearnos el caso concreto de los alumnos de nuestra aula, estudiándolos uno por uno y buscando sus puntos fuertes y sus puntos débiles.  De este modo me voy a poder adaptar y flexibilizar mucho más a sus necesidades y voy a poder llegar a un mayor porcentaje de alumnado que hasta el momento.  Esta flexibilización no conlleva crear una planificación individual para cada uno, sino que consiste en ir progresivamente planteando nuevas formas de trabajo a través de las que todos obtengan calidad en los aprendizajes. Planteemos un ejemplo para verlo de una manera más clara.

 

En un aula de 4º de Educación Primaria tenemos cinco alumnos que están en el extremo inferior, seis alumnos en el extremo superior y el resto son alumnos que siguen la norma.  En el área de matemáticas tenemos que aprender la resolución de problemas. Por lo general los docentes solemos dar unas pautas para la resolución de problemas, pero ¿les sirve a todos? Es aquí donde el DUA nos hace replantearnos nuestra visión como docentes. Entonces en el momento de diseñar esas sesiones que voy a dedicar a la resolución de problemas voy a intentar introducir más formas de acceso para conseguir que todos puedan entender cómo hacer un problema de matemáticas.  Una nueva manera de adaptar el trabajo es plantear grupos de trabajo cooperativo.  Repartiré la clase en cinco grupos de cinco alumnos cada uno, esta vez no les dejaré que sean ellos quienes elijan, sino que los voy a repartir del siguiente modo: en cada grupo va a haber un alumno del extremo inferior, tres alumnos que siguen la norma y un alumno del extremo superior (en un equipo habrá dos alumnos con estas características). El objetivo de agruparles de este modo es llegar a los alumnos de los extremos; que todos se apoyen en todos, que aprendan a trabajar juntos y a resolver cualquier dificultad que se les plantee durante el proceso entre todos.

 Una vez hechos los grupos y me he asegurado que saben trabajar en equipo, tengo que pensar en diferentes maneras de explicar la resolución de problemas. Es muy importante que nos aseguremos bien de que el lenguaje que usamos en la redacción de esos problemas este en cierto modo adaptado según las reglas de lectura fácil; usando frases sencillas en las que el lenguaje sea de uso cotidiano, sin palabras complejas y evitando aquellas que puedan dar lugar a confusión por doble significado (entre otras muchas características que nos propone la adaptación de los textos a lectura fácil). Otro modo sencillo, que además nos va a servir para reforzar su motivación es que sean ellos mismos quienes inventen el problema a partir de los datos y después se intercambien esos problemas entre ellos comparando todo el proceso hasta llegar al resultado. A la hora de la resolución del problema es donde podemos encontrar dificultades de acceso. ¿Es necesario siempre tener que resolver un problema matemático sobre el papel? Podemos plantear hacer una resolución manipulativa, inventar un rap sobre los pasos que tengo que seguir hasta conseguir el resultado, puedo hacer un role playing teatralizando el problema… aquí debemos dejar que fluya nuestra creatividad. Realmente lo que queremos es que TODOS accedan a cómo resolver los problemas, el cómo lleguen hasta el fin puede hacerse de múltiples formas. Es en este paso intermedio donde tenemos que proponerles varias alternativas; que la información les llegue por distintas vías de acceso; bien sea de manera escrita, de manera oral, visual, a través del movimiento… cada alumno tendrá facilidad para adquirir esa misma información de un modo distinto. Es aquí donde no debemos cerrarnos únicamente al papel y al lápiz para la resolución de un problema.

 Tanto en las sesiones de trabajo como en la evaluación de los contenidos podemos dejar que lo hagan de la manera que a ellos mejor se les dé; ¿qué ocurre con aquellos alumnos que en el caso de la competencia lógico-matemática no dominan del todo bien las operaciones matemáticas básicas? ¿tienen que suspender matemáticas si tienen bien adquirida la resolución de problemas, pero fallan a la hora de resolver una operación? En este caso es donde debemos introducir nuevamente nuestra flexibilidad y proponer otras diversas maneras de evaluación que son tan válidas como la opción de realizar pruebas escritas. Usaremos nuevamente las estrategias que hemos empleado para el proceso de aprendizaje en la resolución de problemas.  Es correcto tanto el alumno que resuelve un problema de la manera tradicional como aquel que por ejemplo resuelve manipulativamente la operación o que necesita tener al lado las tablas de multiplicar para revisarlas mientras realiza las operaciones; lo que nos interesa es el fin, no los medios que ha utilizado para llegar hasta ese aprendizaje. Realmente lo que nosotros vamos a evaluar es que nuestros alumnos sepan resolver problemas, que tras leer el enunciado sean capaces de encontrar los datos y buscar la solución a la respuesta que le proponemos; el paso intermedio puede tener múltiples variantes, todas ellas válidas.  De este modo, sin cerrarnos a nuevas metodologías como pueden ser la gamificación, el aprendizaje basado en el juego, usando las nuevas tecnologías, planteando retos, a través de escape room, rincones de aprendizaje, aprendizaje basado en proyectos, etc. vamos a crear una construcción social del aprendizaje que nos va a permitir organizar los contenidos y consolidar los aspectos más importantes, consiguiendo de este modo sintetizar y organizar las ideas principales. Teniendo siempre como objetivo principal la calidad del del aprendizaje y la igualdad de todos nuestros alumnos.

 

Flexibilizarnos a la hora de plantear los aprendizajes no es tarea fácil, puesto que como docentes debemos contar con un amplio abanico de posibilidades y nuevas opciones; es un aprendizaje que no solo sirve para el alumnado sino también para poder crecer como docentes. Significa pensar a largo plazo, generando nuevas estrategias para un mismo contenido que nos va a permitir estar más cerca de todos nuestros alumnos. Una vez que introduzcamos esta rutina en nuestras programaciones va a ser algo sencillo y que nos va a surgir de manera mucho más espontánea. Una manera adecuada de empezar con este proceso es cuestionarnos y plantearnos preguntas sobre los aprendizajes a la vez que somos conscientes de los pequeños cambios que tenemos que hacer para crear una educación de calidad, estamos en el buen camino para realizar una inclusión educativa a todos los niveles.

 

Este nuevo paradigma educativo nos va a permitir acceder al máximo en la diversidad del alumnado de nuestras aulas, nos va a hacer replantearnos nuestro papel como docentes y nuestro día a día en las aulas a la vez que nos va a dar la posibilidad crear entornos mucho más flexibles en los que los docentes diseñemos los aprendizajes construyendo un amplio abanico de posibilidades a través del cual cada alumno elija la estrategia con la que tiene una mayor facilidad de acceder a esos contenidos y aprendizajes.

 

Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción” Paulo Freire

 

Bibliografía:

Elizondo, C. (2020): “Hacia la inclusión educativa en la Universidad: diseño universal para el aprendizaje y la educación de calidad”. Barcelona: Octaedro.

 

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