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Prevenir la vigorexia desde la educación

Daniel Vera Cortés

Publicado el 25/07/2016 17:07

La imagen y el culto al cuerpo es algo cada vez más común en nuestra sociedad. Ya sea por la publicidad, la televisión o la moda, estamos continuamente pendientes de nuestro peso y de cuantos kilos nos sobran, algo que está muy bien si lo que queremos es cuidar nuestra salud pero que se convierte en un problema cuando eso pasa a ser una obsesión por tener un buen cuerpo, algo que afecta seriamente a los más jóvenes. Uno de estos problemas es la obsesión por obtener un cuerpo musculoso, es decir: la vigorexia.

La vigorexia se refiere a un trastorno que hace que la persona se vea a sí misma de manera distorsionada. Delante del espejo se ve como una persona débil y poco desarrollada muscularmente hablando, lo cual le lleva a hacer ejercicios físicos  y dietas constantes de manera totalmente obsesiva sin importar las consecuencias.

A la adicción al ejercicio se le debe sumar una ingesta exagerada de proteínas y carbohidratos así como un consumo abusivo de sustancias como esteroides anabólicos con el único fin de aumentar la masa musculas y conseguir un cuerpo musculoso.

Este tipo de trastorno se presenta en mayor medida en hombres jóvenes de entre 18 y 35 años aunque también afecta a las mujeres. En numerosas ocasiones las personas que sufren de vigorexia son personas con poca autoestima, muy obsesivos y controladores y que en muchos casos han recibido burlas en su infancia.

Como hemos dicho anteriormente las personas que sufren vigorexia tienen una imagen desproporcionada de sí mismos, viéndose delgados y débiles lo que les hace obsesionarse por alcanzar un cuerpo musculoso a toda costa. La mayor pare de las horas del día las dedican a realizar ejercicio físico dejando incluso a un lado su vida social e incluso laboral. Cuando se ven obligados a ausentarse de dicha actividad física se frustran y se sienten culpables con ellos mismos y en los casos más graves donde se abusan de los esteroides se pueden presentar cambios bruscos en su conducta.

La vogirexia tiene numerosas consecuencias como problemas óseos y de las articulaciones debido al peso extra que el cuerpo se ve obligado a soportar. Además, debido a la ingesta en exceso de proteínas e hidratos de carbono y poca cantidad de grasa puede desembocar en enfermedades en el metabolismo así como en lesiones hepáticas. En uso de sustancias anabólicas puede causar en el caso de las mujeres masculinización o irregularidades en el ciclo menstrual y en los hombres disfunción erectil, disminución de los espermatozoides e incluso cáncer de próstata.

¿Qué se puede hacer para prevenir la aparición de la vigorexia? Como todo, lo mejor es la educación. Es esencial el papel de las escuelas y sobre todo de los padres por fomentar la autoestima de los niños y niñas previniendo cualquier tipo de trastorno que haga que no estén a gusto con su físico evitando así enfermedades como la vigorexia, la anorexia o la bulimia. Así, además se debe restar importancia a aquellas campañas en las que se exalta la figura femenina o masculina de una determinada manera, logrando así que cada cual se acepte tal y como es, ya que la verdadera belleza se encuentra en el interior.

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