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Rol del profesional de la Educación para la salud

Erick Gerardo Rui Moya

Publicado el 16/05/2018 02:05

“Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro

las causas de la enfermedad; en caso contrario abstente de ayudarle”

Sócrates

Para llegar a establecer estrategias y hacer consideraciones y propuestas de mejora de las actuales iniciativas de formación en promoción y educación para la salud, es necesario partir en primer lugar de un marco teórico, legal y político, que ayude a orientar y definir las acciones dirigidas a la capacitación de los profesionales implicados en esta área de trabajo.

La educación para la salud comprende las oportunidades de aprendizaje creadas conscientemente destinadas a mejorar la alfabetización sanitaria que incluye la mejora del conocimiento de la población y el desarrollo de habilidades personales que conduzcan a la mejora de la salud. Es un proceso educativo que tiene como finalidad responsabilizar a los ciudadanos en la defensa de la salud propia y colectiva. Es un instrumento de la promoción de salud y por tanto una función importante de los profesionales sanitarios, sociales y de la educación. Asimismo, la educación para la salud es una parte del proceso asistencial, incluyendo la prevención, el tratamiento y la rehabilitación 4-5.

Para definir el rol profesional del educador en salud, partimos del cuestionamiento: ¿Qué es un perfil laboral o profesional? Por lo que según Vidaure (2017), se define como la descripción clara del conjunto de capacidades y competencias que identifican la formación de una persona para encarar responsablemente las funciones y tareas de una determinada profesión o trabajo.

Con lo que obedece a dar respuesta a necesidades individuales a colectivas que tiene por hecho detectar las necesidades que aquejan a la sociedad y que exigen una solución.

Por lo que se definen perfiles profesionales que responden a las demandas de una sociedad o grupo a partir de un diagnóstico de necesidades para la formación del recurso humano que permite fundamentar la necesidad de preparar profesionistas que puedan enfrentarse a esos problemas.

Lo anterior nos plantea otra cuestión: ¿Qué características académicas y laborales debe poseer la persona que tratará de satisfacer dichas necesidades?

Para responder a esta pregunta se explica que dentro del proceso de diseño curricular, se desarrollen en línea vertical y transversal las competencias a adquirir en el proceso formativo integrando los saberes en lo concerniente a la construcción del perfil profesional deseado.

Por lo que entendemos que un perfil profesional pertenece al “estudiante egresado que ha dado cumplimiento al plan de estudio reconocido y avalado por la instancia académica y certificadora de las competencias profesionales adquiridas a través de un diseño curricular pertinente y acorde para el desempeño en las competencias centrales de la profesión, con un grado de eficiencia razonable, que se traduce en el cumplimiento de las tareas propias y típicas de la profesión y en la evitación de errores que pudieran perjudicar a las personas o a las organizaciones” (cfr. pág. 11).

  1. al respecto reconocer que los modelos educativos alcanzables a la profesión, se distinguen propiamente en profesionalizar al individuo que ha adquirido de manera no formal y/o indirecta los saberes para el desempeño laboral, sin embargo al no contar con la evidencia jurídica que lo reconozca ante el organismo certificador, su valioso desempeño carece de sustento jurídico para realizar las tareas típicas o propias de su labor.

A estas definiciones se suman la práctica profesional. Glazman y De Ibarrola (1978), afirman que la práctica profesional incluye la determinación de las actividades propias de las carreras que se imparten en el nivel universitario. La práctica profesional se compone de dos dimensiones: una se refiere a la actividad por desarrollar e implica la delimitación de un campo de acción, y la otra, se refiere al nivel de comportamiento, que alcanza el universitario.

Hay diversas concepciones acerca del perfil profesional. Para Arnaz (1981 a), es una descripción de las características que se requieren del profesional para abarcar y solucionar las necesidades sociales. Este profesional se formará después de haber participado en el sistema de instrucción.

Para Mercado, Martínez y Ramírez (1981), el perfil profesional es la descripción del profesional, de la manera más objetiva, a partir de sus características. Díaz- Barriga (1993) opina que el perfil profesional lo componen tanto conocimientos y habilidades como actitudes. Todo esto en conjunto, definido operacionalmente, delimita un ejercicio profesional.

Villarreal (1980, pág. 42), sin definir lo que es la práctica profesional, afirma que, en parte, ésta se constituye de la práctica social "...más concretamente en el marco del modo de producción del sistema en el que se labora, y específicamente en el seno de las relaciones de producción que plantea el mismo sistema"

  1. hace hincapié en la especificación de la práctica profesional, porque esto incluye la práctica social y su relación con una sociedad determinada. Afirma, además, que el problema de los perfiles profesionales es que, dado que se elaboran a partir del esquema o formato de objetivos conductuales, "lo que hacen es eliminar los análisis sobre la formación que un sujeto debe adquirir en un proceso escolar, y dividen artificialmente en áreas la conducta humana" (op. cit., pág. 32). En consecuencia, los objetivos son mermados y desvirtuados.

En lo anterior se considera al perfil profesional como la determinación de las acciones generales y específicas que desarrolla un profesional en las áreas o campos de acción (emanados de la realidad social y de la propia disciplina) tendientes a la solución de las necesidades sociales previamente advertidas y con base en los fundamentos que la legislación nos rige en apego a la Ley General de Salud y a través del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 que propone las metas nacionales y estrategias transversales para el alcance de los objetivos de desarrollo.

El desarrollo profesional de la educación y promoción de salud, exige la adquisición de conocimientos, habilidades y prácticas por parte de todos los titulados universitarios del ámbito de las Ciencias Sociales, especialmente aquellos más relacionados con la salud y la educación, con un enfoque global biopsicosocial.

 

Hemos de tener en cuenta que la formación es un requisito básico para la consecución de cualquier objetivo, por lo que la capacitación profesional se convierte en un condicionante para lograr un sistema sanitario, y también educativo, orientado a la prevención y la promoción de la salud.

 

Y con base en el Articulo 112, titulo Séptimo de la Ley General de Salud. Se describen los objetivos de la educación para la salud: “El fomentar en la población el desarrollo de actitudes y conductas que le permitan participar en la prevención de enfermedades individuales, colectivas y accidentes, y protegerse de los riesgos que pongan en peligro su salud; Proporcionar a la población los conocimientos sobre las causas de las enfermedades y de los daños provocados por los efectos nocivos del ambiente en la salud, y Orientar y capacitar a la población preferentemente en materia de nutrición, salud mental, salud bucal, educación sexual, planificación familiar, cuidados paliativos, riesgos de automedicación, prevención de farmacodependencia, salud ocupacional, salud visual, salud auditiva, uso adecuado de los servicios de salud, prevención de accidentes, prevención y rehabilitación de la invalidez y detección oportuna de enfermedades”.

Con lo que se fundamenta el actuar profesional del personal responsable de las áreas de Promoción de la Salud que derivan en Educación para la Salud, Nutrición, Control de los efectos nocivos del ambiente en la salud; Salud Ocupacional y Fomento Sanitario.

Así como en su Artículo 113. .- La Secretaría de Salud, en coordinación con la Secretaría de Educación Pública y los gobiernos de las entidades federativas, y con la colaboración de las dependencias y entidades del sector salud, formulará, propondrá y desarrollará programas de educación para la salud, procurando optimizar los recursos y alcanzar una cobertura total de la población.

Tratándose de las comunidades indígenas, los programas a los que se refiere el párrafo anterior, deberán difundirse en español y la lengua o lenguas indígenas que correspondan.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la educación para la salud como: “Actividades educativas diseñadas para ampliar el conocimiento de la población en relación con la salud y desarrollar los valores, actitudes y habilidades personales que promuevan salud” “Diferentes formas de educación dirigidas a grupos, organizaciones y comunidades enteras que pueden servir para concienciar a la gente sobre los determinantes sociales, ambientales y económicos de la salud y la enfermedad y posibilitar la acción social y la participación activa de las comunidades en procesos de cambio social respecto a su salud”

Al evaluar los contenidos de los articulados anteriores se describen las acciones a realizar por el profesional de la Educación para la Salud, por lo que se reconocen la competencias a desarrollar y fundamentan los saberes a través de las líneas verticales y transversales de los planes de estudio que sirven avalar y certificar las competencias del profesional in novo o el profesionalizante.

 

El rol del profesional de la Educación para la Salud, se reconoce como el experto en el abordaje de los temas de socialización de la información para el cuidado de la salud, comprende habilidades de comunicación, capacitación, diseño de planes y programas de intervención, evaluación y control de las estrategias a intervenir y análisis de las estadísticas de impacto social en salud.

 

Con base en lo revisado ante el reconocimiento del perfil profesional per se y las acciones requeridas ante la Ley General de Salud que definen el actuar del Educador en Salud, se esclarece un amplio campo de desarrollo laboral, que demanda funciones de abordaje, diseño de planes y programas en salud, estrategias de intervención, evaluación y análisis de resultados, que el profesional-salubrista incluye en sus características a cumplir.

 

En ambas conceptualizaciones se deja implícita la evolución del profesional de la salud y educación en un amplio componente de responsabilidad y repercusión en la sociedad, bajo esta perspectiva la formación del recurso humano en salud es interpretada desde diversos enfoques y modelos:

 

En el cual los enfoques por competencias se basan en la construcción propiamente de competencias, es decir que el recurso humano pueda competir exitosamente en el campo laboral. Las competencias educativas señalan que hay que desarrollar nuevos métodos que combinen las exigencias de las tecnologías con las habilidades o destrezas del trabajador. Propiciando el modelo centrado en el desempeño.

 

En el contexto actual propongo dividir el perfil profesional del Educador en Salud de acuerdo a las siguientes esferas del desarrollo:

 

a) Conocimiento del entorno

  1. Individual
  2. Colectivo
  3. Programas sectoriales
  4. Entorno de influencia ambiental

b) Habilidades:

  1. Diálogo y comunicación.
  2. Manejo de grupos.
  3. Conducción de reuniones.
  4. Gestión de los recursos.
  5. Gestión del tiempo.
  6. Capacidad de análisis.
  7. Adecuación de los objetivos.
  8. Ayudar a reflexionar.
  9. Ayudar a tomar decisiones propias.
  10. Elaborar programas de salud.
  11. Evaluación de los programas y actividades.
  12. Liderazgo paritario.

b) Valores y desempeño:

  1. Empático.
  2. Dinámico.
  3. Motivador.
  4. Salud emocional.
  5. Trabajar en equipo.
  6. Formación y manejo de grupos.
  7. Conocimiento y empleo de técnicas grupales para el desarrollo humano.

 

En esta definición de esferas se sugiere la correlación del enfoque holístico como una visión incluyente en la formación, que nos describe como la educación para la vida, estudiando el entorno, es decir centrada en el individuo y su relación con los demás y con el planeta.

 

En el desarrollo del concepto de Educación para la Salud se identifica el periodo clásico y lo que se conoce como el periodo actual, el clásico solo se incluían acciones dirigidas al individuo para cambiar conductas insanas, responsabilizándolo del cuidado de su propia salud, mientras que un periodo actual integra factores sociales, ambientales, económicos y emocionales como detonantes de la salud.

 

Por lo que este periodo demanda la inclusión del concepto holístico en el profesional que atienda las necesidades de salud.

 

Actualmente se ha incluido un componente social en el modelo de la Educación para la Salud, como factor importante en la modificación del comportamiento, empleando un estilo profesional dirigido a las actividades de promoción, prevención y asistencia, propiciando así, una capacidad crítica que permita al individuo el control de su Salud y la de su comunidad.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS), publica en un contexto global al respecto de la formación del personal sanitario afirmando en su departamento de FORMACIÓN Y PRODUCCIÓN DE PERSONAL SANITARIO (2017) que elaborará y apoyará la ejecución de políticas y estrategias destinadas a incrementar la pertinencia, calidad y capacidad de la formación y capacitación del personal sanitario. Esta labor incluye el fortalecimiento de las instituciones y facultades para formar y capacitar a un personal sanitario especializado; el fomento de las inversiones para mejorar la infraestructura educativa; la creación de mecanismos para mejorar el acceso a las tecnologías y los materiales educativos, y la mejora de las capacidades nacionales para responder a las necesidades de los países en materia de salud a través de la formación y capacitación, y de la reglamentación de la práctica.

 

La OMS-OPS afirma que la Educación para la Salud “Es un enfoque que promueve la salud integral del individuo y su entorno, a través del desarrollo de su conocimiento, actitudes y especialmente habilidades, incluyendo habilidades para la vida, usando una variedad de experiencias de aprendizaje, con un énfasis en métodos participativos y perspectiva de género”.

 

 

Opinión.

 

 

Definir el rol profesional ocupa un completo conocimiento del entorno, de la identidad que representa el educador en salud, con plena claridad de sus competencias y alcances, definir su área de intervención y los grupos a impactar, al ser la educación y salud ramas de contexto transversal en toda sociedad nos ocupa identificar su etiologia y fundamentación para la implementación de medidas efectivas para la prevención, protección y promoción de la salud, por lo que el conocimiento de las estrategias de aprendizaje, herramientas para la capacitación en salud, permea el fortalecimiento cognitivo de los modelos educativos, normatividad vigente en politicas publicas en educación y salud, modernización de los procesos sociales y culturales, la influencia del entorno ambiental y demografico.

 

Esta influencia multifactorial impulsa el desarrollo de los enfoques de la Educación para la Salud que son dependientes y adaptables a las necesidades del entorno, demandando la generación oportuna de estrategias de atención enfocadas a la prevención y protección contra riesgos a la salud tanto individual como colectiva.

 

El rol del profesional de la Educación para la Salud exige este dinamismo que permita adaptarse al entorno, reconocer la influencia con análisis crítico y reflexivo que le permita identificar las áreas de oportunidad para atender con responsabilidad y conocimiento del origen y la causa, tomado especial importancia el contexto global y de interacción con los sectores publicos y privados, para la generación de acciones coordinadas y de participación colaborativa a los que hay que concienciar previamente de los beneficios de trabajar la Educación para la Salud de forma intersectorial y coordinada.

 

El profesional de la Educación para la Salud se distingue por su actitud propositiva, innovadora, motivadora y autocrítica; por ser un agente de cambio convencido en la actualización continua, que permitira mantenerse en la vanguardia de conocimientos, actualizado en los temas sanitarios y de formación del recurso humano, que le permitira empatizar con la dinamica social actual.

4 Promoción de la Salud: Glosario (1999). Ministerio de Sanidad y Consumo. OMS. Madrid

5 Seppilli, A; Modolo, M. A. (1981). Educazione Sanitaria. Il Pensiero Científico. Roma

BIBLIOGRAFÍA

 

 

LEY GENERAL DE SALUD. REGLAMENTO DE LA LEY GENERAL DE SALUD EN MATERIA DE CONTROL SANITARIO DE ACTIVIDADES, ESTABLECIMIENTOS, PRODUCTOS Y SERVICIOS. Publicado en el DOF el 18 de enero de 1988. Última reforma publicada DOF 28 de diciembre de 2004

 

PLAN NACIONAL DE DESARROLLO 2013-2018.

CONTRUCCIÓN DE UN PERFIL PROFESIONAL Profs. Gustavo Hawes B. & Oscar Corvalán V.1 Proyecto Mecesup Tal 0101, Documento de Trabajo 1/2014 Talca, Enero de 2015

UNESCO Oficina Internacional de Educación, (2015). Educación, salud y bienestar. Recuperado a partir de https://es.unesco.org/themes/educacion-salud-y-bienestar

OMS: Organización Mundial de la Salud. Recuperado a partir de http://www.who.int/about/mission/es/

 

Adaptado de WHO-UNICEF: Skills for Health: Skills-based Health Education including Life Skills: An Important Component of a Child-Friendly/Health- Promoting School, p. 35.

 

Valadez, I., Villaseñor, M., Alfaro, N. (Octubre-diciembre, 2003). Educación para la Salud: la importancia del concepto. Revista de educación y desarrollo. Número 1. Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara

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