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La sala de profesores como espacio de coworking

Matilde Soria Soto

Publicado el 28/10/2019 19:10

    Cualquier persona vinculada con el mundo de la educación sabrá sobradamente lo importantes que son los espacios que alberga un centro. En ellos se desarrollan multitud de actividades diariamente y están relacionados con el proceso de enseñanza-aprendizaje de forma significativa.

 

    Naturalmente los esfuerzos van dirigidos mayoritariamente a los espacios ocupados por los alumnos. Al fin y al cabo son los protagonistas alrededor de los cuales giran nuestros proyectos. Sin embargo no debemos descuidar otros lugares que sin pretenderlo pueden ser fuentes beneficiosas de aprendizaje y colaboración. En este caso sin la presencia del alumno pero del que en última instancia este también se beneficiará. Hablo de las salas de profesores.

 

    En un primer momento podría pensarse que una sala de profesores es eso, una simple sala donde los profesores pueden dejar sus abrigos y materiales, tomar un respiro entre clase y clase y comentar el partido del domingo con el resto de compañeros. Sin embargo, bien pensado la sala de profesores tiene una serie de características propias que, bien ejecutadas, la asemejan mucho a uno de los espacios y métodos de trabajo más innovadores de los últimos tiempos. Hablo de los coworking. 

 

    A lo largo de este artículo se intentará analizar las similitudes existentes entre un coworking y una sala de profesores. Dos lugares que a primera vista nada tienen que ver, pero que al detenernos nos demuestra cómo, muchas veces de forma poco reconocida o valorada, la educación sigue siendo un campo pionero en actualización e innovación, laboratorio de fórmulas nuevas que no solo afectan a los alumnos sino también se proyectan a la sociedad.

    En primer lugar es necesario definir qué es un coworking: se trata de un espacio de trabajo compartido en el que se reúnen profesionales de distintos sectores y especialidades. Estos trabajan juntos compartiendo gastos, fomentando la creatividad, la colaboración y alejando la soledad empresarial . Actualmente utilizamos este neologismo para designar una colaboración entre profesionales con la particularidad de que no tienen que tener, necesariamente, un objetivo ni unas características comunes. Lo interesante de esta propuesta es que esta diferencia de sectores no obstaculiza a los trabajadores sino todo lo contrario, promueve sinergias positivas que no se darían bajo otras circunstancias.

    En una sala de profesores, al igual que en un coworking nos encontramos un espacio abierto y multidisciplinar. Por supuesto es necesario aclarar diferencias evidentes. Todos los miembros de una sala de profesores, son eso, profesores. Y aunque comparten espacio y alumnado las dificultades a las que se enfrentan día a día pueden variar mucho. Desde la materia en sí misma como la forma de abordarla, los materiales empleados, los tiempos preparados, la forma de evaluar… En una sala de profesores nos encontramos a profesionales de campos muy diversos (biólogos, químicos, matemáticos, historiadores, lingüistas…) que deben enfrentarse a un reto para el cual toda ayuda es poca. 

 

  • -Volcado de información común sobre el mercado: En el caso de los profesores eso supone un traspaso de información sobre el estado actual de los alumnos, dato relevantes a tener en cuenta, entrevistas con las familias, conflictos diarios, problemas de aprendizaje… Podemos aprender mucho de nuestros alumnos hablando con el resto de profesores que le dan clase ya que muestran facetas de ellos que pueden no mostrarse en nuestra materia. Por ejemplo, un alumno desmotivado en matemáticas puede destacar en idiomas. La visión del profesor de matemáticas puede cambiar al saber que su alumno tiene intereses diferentes a los que imagina. La sala de profesores ya sea con sus juntas de evaluación o simplemente con los comentarios del día a día se convierte un centro privilegiado de información confidencial. Esto es especialmente útil cuando, fuera de cotilleos, un alumno pasa por un momento delicado y es necesario saber cómo acceder a él.

 

  • -Coordinación en los proyectos de trabajo: Mucho antes de que el concepto de coworking viera la luz los profesores del mismo y distintos departamentos comentan actividades o proyectos que están llevando a cabo con sus alumnos para, por un lado, no ser innecesariamente repetitivos, y por otro, aprovecharse de los conocimientos que los alumnos van adquiriendo el resto de materias, e incorporarlos enriqueciendo las sesiones. Es decir, si en música están haciendo un rap en lengua pueden analizarlo usando la métrica poética. En la sala de profesores se terminan de programar de manera concreta o se modifican según la acogida, muchas de las actividades que luego desarrollamos.

 

  • -Apoyo moral: Aunque la educación sea muy satisfactoria también plantea retos de difícil abordaje. Los profesores pueden verse desbordados con situaciones, alumnos, contextos, conceptos, recursos… con los que es difícil lidiar. Nadie mejor que un compañero con el que compartes retos entiende lo complicado que puede resultar a veces. La sala de profesores, entre café, intercambios y recreos, es en muchas ocasiones el lugar donde nos sentimos apoyados y amparados, donde recibimos el apoyo necesario para seguir buscando el camino y dar lo mejor de nosotros mismos.

 

  • -Sentimiento de pertenencia al grupo a través de relaciones estables: por supuesto cada colegio es diferente y no en todos ellos reina la armonía, pero también es cierto que la sinergía que se crea dentro de un centro es mucho más compleja que el quehacer de cada profesor. Es decir, un colegio no es la suma de profesores y alumnos, clases, materias y exámenes. Las relaciones personales tienen un peso muy fuerte en el proceso de enseñanza-aprendizaje, tanto es así que un mismo profesor puede cambiar dependiendo del claustro que lo acompaña. Sabemos que ciertos colegios tienden a ser más estrictos, otros más creativos, otros lo relacionan todo el medio ambiente, otros incluyen de manera especial a los padres… Según el equipo que nos acompaña cambiamos muchos aspectos de nuestra forma de trabajar y esto es algo que se palpa en una sala de profesores.

 

    En definitiva vemos que con un nombre distinto y salvando las distancias, los beneficios del coworking pueden aplicarse a una sala de profesores. Estas han ido funcionando de forma natural a pesar de los cambios en las modas y leyes educativas. En estas la coordinación no va más allá de las asignaturas compartidas o de los protocolos establecidos, y sin embargo los profesores normalmente exceden lo que les pide la ley y realizan un trabajo en red, pues es el que realmente funciona. Dicho trabajo en equipo se gesta en esta sala, tanto es así que no se entiende un colegio sin ella. Sigue presente en los tradicionales y en los más innovadores pues tiene unas funciones esenciales que los profesores necesitamos y debemos aprovechar. Es por ello que es interesante que le prestemos atención y hagamos de ella un lugar agradable, con los recursos y espacios necesarios para sacar su máximo partido e incluso convertirla de manera oficial en un lugar de encuentro y de acogida incluso para otros profesionales. Profesores nuevos, interinos, posibles intercambios con otros centros, expertos que puedan ayudarnos en determinados momentos, profesores de prácticas… pues es imposible conocer de verdad la esencia de un colegio sin conocer el interior de su sala de profesores.

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