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Te doy la voz

Samuel Rodríguez

Publicado el 02/04/2019 17:04

Te doy la voz básicamente es un reto. Un desafío a la escuela ordinaria, una manera de romper o articular la dialéctica entre el desarrollo de medidas educativas universales e intensivas para DAR LA VOZ a una alumna de primero de primaria que no tiene lenguaje oral.

A los que habitamos la escuela los motivos no nos importan, quizás tampoco el diagnóstico ni la etiología. Mientras neurología y neuropsicología hacen pruebas para saber sobre el posible origen de esa imposibilidad, en la escuela estamos ocupados en otras cosas.

Quién es María, qué necesita para crecer, aprender, vivir y convivir, en un contexto escolar que la penaliza y la limita. María no puede hablar, no sabe leer ni escribir pero comprensivamente está más conservada. Desde el punto de vista de la conducta, su conducta es normativa aunque le cuesta seguir algunas rutinas habituales del aula.

¿Cómo enfrentarnos a este reto educativo? Quizás, pero solo quizás, la solución la encontremos en la respuesta a preguntas como;

  • ¿Es el lenguaje un derecho universal común a todo/a alumno/a?
  • ¿Si es un derecho universal, tenemos la obligación de hacer lo posible para que la alumna pueda construir una forma de lenguaje que le permita relacionarse, comprender, convivir y aprender?
  •  

Para nosotros la respuesta es un doble SÍ.

Sí a que es un derecho que María tiene. Y sí, a que en la escuela tenemos el deber de que el lenguaje no sea un muro que la separe del aprendizaje, de la convivencia y en definitiva de las relaciones humanas que la construyen como persona. Podríamos pensar que el principal reto es para con María, pero no es cierto, como mínimo no totalmente cierto.

¿Estamos preparados como escuela para trabajar con alumnos/as sin la presencia del lenguaje oral ni escrito?

¿Qué le pasaría al principito si el primer día que baja de su asteroide aterriza en medio de un gran estadio de fútbol cuando se está celebrando un estruendoso gol? Seguramente quietud, silencio, desconcierto… Pues eso es lo que nos pasa como docentes: quietud y silencio por el no saber qué hacer y desconcierto porque nuestra propuesta didáctica siempre ha sido otra y para otros.

¿Cuál es el reto entonces? ¿Y la familia y los compañeros?

Solo una mirada global desde las convenciones, la corresponsabilidad y el compromiso en la que estemos todos representados podrá crear condiciones de posibilidad para que María crezca entre nosotros como alumna con todos sus derechos preservados. Garantizar en definitiva el acceso a la educación y el éxito educativo en condiciones de equidad e igualdad de oportunidades[1].

Maria llega a la escuela en P3

Siendo una niña altamente conductual. Nos hablaba con el cuerpo, con el movimiento, a empujones, corriendo, gruñendo, incluso escupiendo. Entra en una escuela en la que el discurso hegemónico del lenguaje oral, media relaciones entre iguales y adultos. María no nos puede comunicar cómo se siente, qué le pasa, qué necesita. En ocasiones cuando sus compañeros/as jugaban, solo miraba con extrañeza, como intentando descifrar esa amalgama de sonidos y escenas inconexas, para finalmente actuar. Solo acto, solo cuerpo, no existía discurso. Como docentes contactamos con el vacío de sentido absoluto en el que se encontraba María y de cómo este condicionaba sus relaciones, su aprendizaje y la conducta adaptativa en la escuela. La pregunta no se hizo esperar:

  • ¿Podríamos llegar a ser un otro diferente para María?
  • ¿Un otro que la pudiera escuchar?
  • ¿Un otro al que poder hablar?
  • ¿Podríamos DARLE LA VOZ?

Los alumnos explicaban al resto su fin de semana pero María no podía. Pactamos con la familia la compra de un comunicador que permitía la grabación de unos segundos de audio, de esos que permiten la grabación de un único mensaje[2]. De esta manera la familia grababa algo del fin de semana que María traía a la escuela. De igual modo la tutora o la maestra de EE grababa un mensaje que explicaba cosas que María había hecho durante la jornada escolar. Esto nos servía para que se sintiera más incluida en la rutina de explicar el fin de semana a sus compañeros.

Ahí empezamos a DARLE LA VOZ.

Cuando María quería intervenir en esa rutina pulsaba su conmutador y este volcaba el mensaje (locución grabada al resto de sus compañeros). Algo diferente empezaba a permitir “lo igual”, que tuviera algo que comunicar al resto. El lenguaje y la comunicación empezaban a operar en detrimento del acto. [3]La principal limitación de este dispositivo de comunicación con salida a voz fue su dificultad para gestionar amplios vocabularios, necesarios para mantener una comunicación natural.

Empezamos a diseñar un SAAC (utilizando pictogramas ARASAAC) a modo de plafones de comunicación en formato cuaderno-papel. María empezó a ser sujeto del lenguaje. El primer día María mira su cuaderno de comunicación con mucho recelo y desconcierto, para poco a poco empezar a hacer uso del mismo. Su comportamiento empezó a modularse. María empezaba a estar presente en el discurso como los/as demás alumnos/as. La mamá llegará una mañana dando las gracias y diciendo con ojos de emoción contenida que era la primera vez que su hija le había dicho mamá, te quiero. También podía empezar a decir qué quería comer, dónde quería ir, qué quería ver…en definitiva, empezó a estar presente como sujeto en una vida hasta ahora un tanto silenciada y secuestrada por el lenguaje del otro.

Finalmente y con el paso a primaria empezamos a diseñar plafones dinámicos en soporte digital (tableta) que le permitieran la máxima autonomía y eficacia comunicativa. Con María tenemos unos objetivos de máxima competencia comunicativa. Pretendemos ofrecer a María una herramienta de futuro que le permita explotar la riqueza del lenguaje y la comunicación en general. No construimos un plafón de comunicación para que solo nomine y/o nombre necesidades (que también) buscamos la gramaticalización del lenguaje, la expresión efectiva, la comunicación total.

Para hacer este diseño hemos tenido en cuenta varias cosas.

Primero, cómo evolucionar del cuaderno de comunicación, al plafón dinámico en formato digital (Tablet). Realizamos una prospección de materiales tecnológicos que pudieran ayudarnos a hacer este salto. Nuestro compromiso era que fuera:

    1. Algo atemporal.
    2. De fácil uso.
    3. Que le sirviera para ahora y para cuando fuera mayor.
    4. Que a la familia le supusiera algo asumible y de bajo coste.
    5. Que para la escuela fuera algo sostenible a lo largo de su escolaridad.
    6. Accesible para todos los docentes.
    7. De fácil manejo para la programación.

Con estas premisas y después de revisar varios sistemas y soportes nos decantamos por el uso de una tableta Android y un software de bajo coste Symbotalk (un euro al mes). En el diseño intervenimos la maestra de EE, el psicopedagogo y el equipo docente que introduce en el plafón de comunicación el vocabulario núcleo de uso frecuente de su asignatura. Todos tenemos entrada a ese plafón, cada uno desde su función. La Tablet viaja a casa y en ella se van incorporando personas y actividades de la vida diaria que le permiten comunicarse con la familia y en otros contextos de uso.

María en la actualidad se encuentra en la escuela ordinaria haciendo uso de su plafón dinámico, aprendiendo y pudiendo PONER VOZ a lo que ella quiere y desea. Puede hacer un uso interactivo del plafón preguntando o respondiendo a diferentes tipos de interacciones comunicativas. Los avances tecnológicos recientes han permitido que los dispositivos generadores de voz (Speech-generating device en inglés) sean más aceptados socialmente[4], de este modo vemos cómo el plafón dinámico de María en la actualidad está normalizado por sus compañeros y es su herramienta fundamental para el intercambio comunicativo.

El DECRETO 150/2017, de 17 de octubre, de la atención educativa al alumnado en el marco de un sistema educativo inclusivo. Artículo 3. Ámbito subjetivo dice:

  • “Todos los alumnos son sujetos de la atención educativa que regula este Decreto: los alumnos que requieren exclusivamente medidas universales, los alumnos que, además, necesitan medidas adicionales, y los alumnos que suman, en estas últimas, las medidas intensivas, para garantizar el acceso a la educación y el éxito educativo en condiciones de equidad e igualdad de oportunidades.
  •  
  • Todos y cada uno de los alumnos deben beneficiarse, en un contexto ordinario, de las medidas y soportes universales, a fin de desarrollarse personal y socialmente y avanzar en las competencias de cada etapa educativa.
  •  
  • Los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, además de las medidas y los soportes universales, pueden necesitar medidas y apoyos adicionales y, o también, intensivos.

DAR LA VOZ es la cristalización del cambio de paradigma y paso de la escuela inclusiva al sistema educativo inclusivo en el que todos sin excepción tienen derechos, deberes y responsabilidades. DAR LA VOZ es el compromiso de un sistema incluyente del que todos somos responsables. No es algo para tomárselo a la ligera, A MARIA LE VA LA VOZ EN ELLO.

 

[1] DECRETO 150/2017, de 17 de octubre, de la atención educativa al alumnado en el marco de un sistema educativo inclusivo. Artículo 3. Ámbito subjetivo.

[2] https://bjadaptaciones.com/97-comunicadores-sencillos

[3] https://blog.bjadaptaciones.com/paralisis-cerebral-comunicacion-aumentativa-y-alternativa/

[4] https://blog.bjadaptaciones.com/comunicadores-con-voz-una-solucion-para-...

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