23/02/2017 - 17:50

El acoso escolar no es algo nuevo que se de en las relaciones que se establecen en los centros educativos. El problema es que con las redes sociales el acoso no se queda en clase, sino que invade todos los momentos de la vida del acosado y además, propicia que más gente participe en el acoso. Peter K. Smith, en su estudio sobre el ciberacoso, explica la importancia del factor de invisibilidad de los acosadores, ya que al no ser una experiencia cara a cara, concede al acosador cierta “invisibilidad” y, en muchas ocasiones, los acosadores se esconden detrás de un pseudónimo.

Hay que aclarar que el papel que juegan las familias es muy importante tanto en la prevención como en la intervención del acoso. Ya que la familia contribuye al desarrollo de los menores a nivel básico o elemental, asegurando su protección y cuidado,  además de ser el primer grupo donde el niño o la niña empieza a socializarse y donde se establecen las bases de sus valores y creencias. Por ello, en el proceso de trabajar con las personas implicadas en el acoso escolar, no se puede dejar al margen a las familias, sino que se debe estudiar el contexto familiar y se debe trabajar en colaboración con éstas.

Hoy en día, uno de cada tres menores tiene un teléfono móvil, dato aportado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y además, exponen que el uso de ordenador es prácticamente universal. Éste uso masivo por parte de menores de las nuevas tecnologías, más cuando es sin control, es motivo de la expansión de la agresión cibernética o ciberbullying.

En muchas ocasiones, las agresiones son grabadas por compañeros o compañeras, y posteriormente subidas a las redes sociales, donde se ridiculiza y humilla al menor constantemente. Pero no solo a los menores, muchos maestros y maestras están siendo grabados mientras imparten clase y luego son ridiculizados en internet. Podría creerse que el debate está en prohibir o no el uso del móvil en clase, pero como educadores no podemos caer en esta falacia. El punto de mira del debate debe ser como integrar las nuevas tecnologías en el aula y en la vida de familia de forma que sea una herramienta educativa y los menores desarrollen un uso responsable de éstas.

Es muy importante desarrollar un plan de prevención del acoso tanto a nivel familiar, como a nivel del centro, donde se priorice crear un clima en el que se pueda desarrollar un diálogo igualitario y democrático.

Por último, debemos de tener cuidado con el tratamiento que en los medios de comunicación se da sobre este tema, pues no podemos olvidar que los verdaderos profesionales de educación son los maestros y las maestras, y no se debe desprestigiar su oficio ni tampoco caer en el error de creer que es fácil desarrollar su labor.

Os recomendamos si os interesa este tema que sigáis leyendo el artículo sobre Cómo Afrontar la Desobediencia Infantil, porque la mayoría de los acosadores son tanto chicos como chicas que desde pequeños/as empezaron a desarrollar actitudes y comportamientos que debían de haberse solucionado en el mismo momento en el que se manifestaron.