17/03/2017 - 15:11

Supongo que la mayoría de las personas que nos dedicamos a la educación, sea cual sea el ámbito, la especialidad o el nivel en el que desarrollamos nuestra actividad docente, nos habremos enfrentado a la misma pregunta a lo largo del camino: por qué ser docente. Todos los docentes nos hemos encontrado en algún momento con opiniones y prejuicios sobre nuestra profesión pero, ¿qué significa realmente ser docente?

Por desgracia estamos acostumbrados a escuchar a personas de nuestro alrededor que ser maestro o profesor es un auténtico chollo: tardes libres, tres meses de vacaciones de verano, más la de navidad, semana santa y todas las festividades que nos podamos imaginar porque los maestros no tienen ganas de trabajar.

Y aquí es donde yo me pregunto, ¿qué sabe realmente la gente lo que puede llegar a trabajar un maestro o un profesor? Si yo no conozco el trabajo que puede desarrollar un mecánico, un bombero o un médico, no voy a juzgar ni mucho menos el trabajo que hacen. Y si es así… ¿por qué todo el mundo se toma la libertad de juzgar a los maestros o a los profesores? Son muchas las horas y mucho el esfuerzo que conlleva el ser docente, no sólo es el momento de dar la clase, es preparación, son exámenes, son reuniones, son adaptaciones de contenidos a nuestra aula…Ser docente es mucho más de los que todos se imaginan.

Y no, yo no soy capaz de juzgar a los docentes porque sé que realmente es un trabajo que requiere de vocación. Aunque a todos nos parezca un trabajo de ensueño, los docentes (y me refiero sobre todo al ámbito de la educación secundaria obligatoria) se encuentran sometidos a una gran carga de estrés que puede repercutir negativamente en su salud.

Pero ojo, no quiero que penséis que defiendo a capa y espada a cualquier profesor, no. Entiendo que la profesión de docente está muy desprestigiada hoy día y que hay muchas personas que con la crisis han visto en las oposiciones de educación su principal salida o bien que a muchas personas no les de su nota para otra cosa y finalmente opten por entrar en magisterio. Yo creo en los docentes de verdad, en los que luchan por ver su sueño cumplido y que no sienten su trabajo como un trabajo, sino como una forma de vida.

Si a mí algún día me preguntan por qué ser docente, tendré muy clara mi respuesta: porque para mí es un privilegio. Ser docente es aprender día a día de la vida y de los que te rodean, es aprender a saborear las pequeñas cosas, es vivir con la inocencia día a día, es sentir que estás marcando huella en cada una de las personas que pasan por tus manos año tras año.

La pregunta de por qué ser docente debería ser resuelta por la satisfacción de saber que estás ayudando a crecer a cientos de personas y labrándoles un futuro haciéndoles aprender y crecer, y no sólo me refiero al ámbito académico sino a hacerles crecer como personas, ya que no debemos olvidar que somos uno de sus principales referencias, lo cual debe ser un motivo de orgullo.

¿Qué por qué ser docente? Porque es el trabajo más gratificante y maravilloso del mundo, porque somos los que sembramos y creamos sueños en los niños, somos los que luchamos día a día por conseguir sus objetivos y los principales visionarios de que el mundo puede ser un poco mejor gracias a la educación.