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La planificación educativa en el contexto latinoamericano: rasgos deseables

Karla Quirós Herrera

Publicado el 07/04/2021 04:04

En Latinoamérica el avance de la educación en cuanto a planificación ha ido a trompicones, y en algunos países, más a cuestas que en otros. Pero todos en sí, cargan con una historia poco favorable, que en este siglo XXI se volvió más evidente. Falencias que han tratado de pulirse poco a poco pero que aún nos indican, que falta mucho camino que recorrer para pasar de la redacción a la acción. 

La mayoría de nuestros países continúan con una centralización de la educación que la ha vuelto poco flexible. Además, que sigue imperando, en muchos casos, criterios económicos y no integrales.

Por esta razón, desde mi punto de vista, la planificación de la educación debe presentar al menos estos rasgos: Un enfoque sistémico y descentralizado, una mayor profesionalización de docentes y la innovación. 

Cuando hablo de enfoque sistémico y descentralizado, me refiero que no todo sea dictado por igual, sin tomar en cuenta a los actores principales entre otros, ya que “lo educativo ha de entenderse de manera sistémica e integral, en sus diversos componentes: pedagógico, curricular, administrativo, actores: alumnos, familias, comunidad, docentes, directivos, asesores y funcionarios, instancias nacionales  y organismos internacionales y  ámbitos: local, nacional, regional e internacional (Torres, 2005, p. 12)

Cuando tenemos un sistema que planifica para todos por igual, sin tomar en cuenta la integralidad, ni el aporte a necesidades específicas, que inclusive en un país como el mío (Costa Rica) que, siendo tan pequeño, son tan variadas, hace que muchos se desentiendan de su labor y el papel de la planificación no resulta efectivo como se quisiera.

Aquí es donde paso al segundo punto, el papel de cada persona en la planificación es importante, y el de los docentes es de bastante peso. La educación, así como muchas otras profesiones, requiere de profesionales que se actualicen de forma asidua.

La profesionalización docente a la que me refiero no es solo la de sacar un título que me acredite como educador. La profesionalización va de la mano con la actualización constante, va de la mano con una formación continua.

Y es en este punto donde muchos se quedan rezagados; cuando las épocas van cambiando, cuando los escenarios que se suscitan son otros a los que estamos acostumbrados, cuando nos hacen salir de nuestra zona de confort, nos topamos con una realidad que repercute en nuestras aulas, la misma UNESCO lo resalta cuando menciona que

         “Los docentes deben trabajar en nuevos escenarios, para los cuales no han sido ni están siendo suficientemente preparados... La calidad de la formación de los docentes es uno de los  nudos críticos de los sistemas educativos” (UNESCO/OREALC, 2007, p.49; 52).

Y como factor crítico, debe tomarse muy en cuenta en la planificación. Sabemos que esto puede llevar reticencias, por todo lo que conlleva una capacitación docente, pero debe afrontarse como parte de la innovación que se requiere en la planificación. Y siendo esta formación docente, tanto de forma personal como colectiva, donde lo aprendido no se lo quede solo una persona, sino que todo sea un intercambio de experiencias y un engranaje de conocimientos, que se puedan compartir para mejoramiento de la misma educación del alumnado.

         “El aprendizaje en equipo es vital porque la unidad fundamental de aprendizaje en las organizaciones modernas no es el individuo sino el equipo. Aquí es donde “la llanta muerde el camino”: si los equipos no aprenden, la organización no puede” (Senge, 2011, p.10)

Y en esta línea, el papel de la planificación es importante porque debe prever esta profesionalización, dentro de sus políticas, tal como se plantea en el documento de la UNESCO:

        Las políticas educativas han de facilitar espacios y tiempos que permitan a los equipos docentes reflexionar sobre su práctica e intercambiar experiencias. Sería también deseable fortalecer los procesos de formación centrados en la escuela, ya que esta estrategia ha mostrado ser muy valiosa para transformar la práctica y articular a los docentes en un proyecto educativo compartido que asegure la coherencia y continuidad del proceso de aprendizaje de los alumnos. Sin duda esta modalidad implica mayor tiempo para llegar a todos los profesionales, pero a la larga es la más efectiva para que se produzcan cambios significativos en las escuelas. (UNESCO/OREALC 2007 p. 103).

Cuando tenemos profesionales en labor, realmente comprometidos, y con reconocimiento de sus capacidades, sabemos que estos atenderán no sólo las necesidades que vienen descritas en un papel como relevantes, sino las necesidades que puede ver en su entorno y adaptar lo que viene en el papel aquellas más próximas. Y es por eso también que la descentralización, que mencionaba en el punto anterior es más posible que pueda darse, si tenemos profesionales capaces de cumplir con su rol más allá del papel. 

Ahora, paso al siguiente punto, la innovación. ¿Pero qué entendemos por innovación, para mencionarlo como factor importante en la planificación en nuestro contexto latinoamericano? porque definiciones hay muchas.

Yo partiré de la definición que da la misma UNESCO, cuando define innovación como: 

      Un acto deliberado y planificado de solución de problemas, que apunta a lograr mayor calidad en los aprendizajes de los estudiantes, superando el paradigma tradicional. Implica trascender el conocimiento academicista y pasar del aprendizaje pasivo del estudiante a una concepción donde el aprendizaje es interacción y se construye entre todos (UNESCO, 2016, p. 3).

Es el mayor de los retos, porque innovar implica un cambio completo de mentalidad, de perder el miedo, de avanzar y hacer más partícipes aquellos actores que hasta ahora parecen estar detrás de escena. Implica crear alianzas y ver el potencial que hay por medio de la interacción, darle un papel más protagónico al alumno en su aprendizaje y construirlo, tal como se mencionaba, entre todos. Con la Innovación se abren nuevas puertas, nuevas oportunidades, se identifican más eficientemente las necesidades y formas diferentes de abarcarlas.

En este punto, me parece relevante tomar en cuenta que esta innovación, se logra más efectivamente, con un enfoque sistémico, descentralizado y con docentes profesionalizados. Ya que como menciona Ríos-Cabrera “La innovación no está dirigida solo a mejorar los procesos y productos, sino que, también orientada a modificar, de manera sustantiva, las creencias, hábitos, valores, actitudes y tradiciones entre los grupos existentes”. (Ríos-Cabrera, 2020, p. 200)

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Ríos-Cabrera, P., & Ruiz-Bolivar, C. (2020). La innovación educativa en América Latina: lineamientos para la formulación de políticas públicas. Innovaciones Educativas22(32), 199 - 212. https://doi.org/10.22458/ie.v22i32.2828

Senge, Peter (2010). La Quinta Disciplina: el arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje. Buenos Aires: Granica.

Torres, R. (2005). 12 Tesis para el cambio educativo: Justicia educativa y justicia económica. En Fe y Alegría. Recuperado de https://www.feyalegria.org/biblioteca/?buscar=12+tesis. 

UNESCO (2016). Sistematización de experiencias educativas innovadoras. Lima: CARTOLAN. Recuperado de https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000247007

UNESCO/OREALC (2007). Educación de calidad para todos: un asunto de derechos humanos. Santiago: UNESCO/OREALC. Recuperado de https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000150272

Venegas Jiménez, P. (2020). Planificación de la educación: Reingeniería de la gestión del centro educativo hacia el desarrollo social. San José, Costa Rica: EUNED.

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