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Drogodependencia y ámbito educativo

IRENE GIL DELGADO

Publicado el 26/10/2019 21:10

Cuando comenzaba a escribir este artículo me cuestionaba cuántas familias están afectadas por este factor: la droga. No me refiero solo a esa que tiene un color blanco, sino a todas aquellas que cada vez son más frecuentes y quedan camufladas como son las tecnologías, los juegos de apuesta o incluso el alcohol y el tabaco.

¿Qué niño/a no tiene hoy en día un teléfono móvil?, ¿qué niño/a hoy en día no tiene redes sociales?, ¿qué niño/a hoy en día no juega a juegos online?, ¿qué niño/a no está expuesto hoy en día a sustancias como el alcohol y el tabaco? Tras realizarme estas preguntas, entre otras, me convencía de que cada vez es más necesario prevenir en drogodependencia, ya que estamos totalmente expuestos a las mismas.

Vivimos en una sociedad en la que prima las sustancias tóxicas, no digo que antes no las hubiera, pero sí que es cierto que hace unos años se veían a más niños jugar en el parque, socializar, empatizar y sobre todo divertirse. Sin embargo, cuando caminas por este lugar hay cada vez más niños/as que no interactúan entre ellos, se encierran en una pantalla olvidándose del mundo exterior, un mundo que es suyo y un mundo en el que tienen que participar. Se olvidan de tomar el aire, de disfrutar de su infancia, de jugar con una pelota o simplemente, de aburrirse. Los menores ¡deben aburrirse!, ya que con el aburrimiento nace la creatividad, un factor sumamente necesario en esta etapa, ya que les permite desarrollar el pensamiento divergente y por consiguiente, afrontar mejor las diversas situaciones de la vida.

Así mismo, cabe señalar y destacar que existen drogas ilegales pero otras tantas que son legales como el alcohol o el tabaco, pero no debemos olvidar que aunque estén legalizadas y amparadas por la normativa vigente no dejan de ser sustancias tóxicas que provocan una adicción y por consiguiente, un deterioro en la persona tanto físico como emocional. A partir de aquí, me gustaría lanzar las siguientes preguntas: ¿cuántos de ustedes consideráis el alcohol o el tabaco una droga capaz de provocar una adicción?, ¿qué supermercado no tiene expuesta una vitrina con alcohol?, ¿qué niño no ve a adultos fumar o beber bebidas alcohólicas?, ¿es esto a lo que queremos conducir a nuestros menores? Reflexionen.

De esta forma, tenemos otras adicciones asociadas a las conductas (juegos, compras, etc.). Cada vez hay más menores que trasladan acciones que ven en los videojuegos a su vida real (bailes como el del juego del Fornite, por ejemplo), pero no nos hemos preguntado alguna vez si esto es saludable. En la mayoría de videojuegos aparecen acciones violentas, que de un modo u otro afectan de manera psicológica al menor. No obstante, aunque no las hubiese, el simple hecho de que aparezca una gran variedad de colores y músicas entre otros factores, afecta a la capacidad de atención del niño/a, provocando a veces un déficit de la misma en la escuela debido a que se enfrentan a situaciones reales en las que no aparece tantos factores como en la pantalla.

Por otra parte, siguiendo a Bandura (1977) el niño/a aprende por imitación (aprendizaje social), por lo que desde la escuela se debería otorgar relevancia al aprendizaje y entrenamiento de las habilidades sociales, fomentando la autoeficacia (Villanueva, 2017). Algunas de las técnicas para llevarlo a cabo podrían ser:

· Modelado: visualización de una conducta agradable y saludable por parte de un referente adulto.

· Entrenamiento en habilidades de relación interpersonal: incorporar habilidades de comunicación, habilidades sociales, el desarrollo de la empatía y la asertividad.

· Fomento del autocontrol y gestión del estrés: técnicas relacionadas con la gestión de las emociones.

· Entrenamiento en resolución de problemas y toma de decisiones: mediante ejemplos y casos o a través de los juegos de roles.

A partir de aquí, resaltamos que los principales factores que pueden conducir a una persona al consumo de sustancias tóxicas están relacionados con lo anteriormente expuesto: frustración, miedos, baja autoestima, pocas habilidades sociales, entre otros.

Igualmente, ¿por qué es importante que los docentes estemos formados en este tipo de enfermedades? Porque:

· Cada vez son más niños/as los que consumen y están expuestos a sustancias tóxicas.

· Las edades de inicio al consumo están entre los 12-14 años de edad (Bachman et al. 2008).

En definitiva, si queremos prevenir en drogodependencia y en otras conductas adictivas, ¿qué mejor forma que hacerlo desde la escuela y desde casa? Debemos enseñar y educar a los menores en valores positivos y fomentar un ocio saludable. Por ello, en numerosas ocasiones se ha comentado que la mejor forma para educar y enseñar a los menores es que familia-escuela tengan una relación permanente a lo largo del periodo escolar.

Finalmente, es importante enseñar a nuestros hijos/as el valor de la empatía, el valor de no juzgar y sobre todo de ayudar a todas las personas que lo necesiten, porque creedme, el adicto/a no lo es porque quiera.

 

Bibliografía

· Bachman, J.G. (2008). The education-drug use connection. How successes and failures in school relate to adolescent smoking, drinking, drug use and delinquency. Physcology Press. New York: Lawrence Erlbaum Associates/Taylor & Francis.

· Bandura, A. (1977). Self-efficacy: toward a unifying theory of behavioral change. Psycological Review, Vol. (84), 191-2015.

Villanueva, V.J. (2017). Diseño y evaluación de la eficacia de un programa de habilidades para la vida en la prevención del consumo de sustancias en adolescentes.(Tesis doctoral). Universidad de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela.

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