Experiencia de aprendizaje. Proyecto Recuperemos la Comida

Carla Martínez Vázquez

Publicado el 30/04/2018 12:04

Un grupo de estudiantes de 4º de Educación Primaria promoviendo la lucha contra el despilfarro alimenticio y el fomento de una dieta equilibrada, incluso en las personas que se encuentran en situación de riesgo de pobreza o exclusión social. Comprender que hay un problema, conocer cuáles son sus causas y actuar; y, al mismo tiempo, aprender los contenidos curriculares establecidos para su nivel educativo. ¿Puede haber algo más poderoso para un estudiante que ver que su esfuerzo y trabajo merecen la pena?

Con estas premisas en mente y con la valoración de actividades previas realizadas en centros educativos en colaboración con la Fundación Banco de Alimentos de Asturias, nace el Proyecto Recuperemos la Comida, una propuesta cuyo objetivo es el diseño de actividades que permitan la adquisición de aprendizajes curriculares y vivenciales a través de la realización de un servicio de mejora a la comunidad. Lo que se pretende es que, al conjugar acción solidaria y aprendizaje curricular, el alumnado sea capaz de adquirir determinadas competencias y capacidades, así como el tratamiento de contenidos transversales como la justicia social, la educación para la ciudadanía, el respeto por los demás, la ruptura de prejuicios y estereotipos, la adquisición de hábitos saludables, etc. En otras palabras, estamos hablando de Aprendizaje – Servicio, una metodología que pretende acercar el aprendizaje a la vida.

Una de las definiciones más completas es la que presenta Batlle (2011) siguiendo al Centro Promotor de Aprendizaje – Servicio: “es una propuesta educativa que combina procesos de aprendizaje y de servicio a la comunidad en un solo proyecto bien articulado donde los participantes aprenden al trabajar en necesidades reales del entorno con la finalidad de mejorarlo”; es, por tanto, una propuesta que pretende unir el compromiso social y el aprendizaje de conocimientos, actitudes, habilidades y valores. Aprender a ser competentes siendo útiles a los demás.

Para cumplir con esa premisa de que el Aprendizaje – Servicio debe desarrollarse dentro de un marco de proyecto bien estructurado, el Proyecto Recuperemos la Comida se divide en tres fases: a) Fase de desafío, b) Fase de creación y c) Fase de muestra. En la Fase de desafío se lanza el reto al alumnado de ser parte del cambio, para ello, se les presentará un problema social en el que van a trabajar y se les animará a investigar más a fondo cuestiones relativas a este, es una fase de aprendizaje y de reflexión que consta de las siguientes sesiones:

  • Presentación del Proyecto Recuperemos la Comida.
  • Exclusión social: ¿eso qué es?
  • Exclusión social: ponte en mi lugar.
  • Exclusión social: ¿qué pasa en Asturias?
  • Necesidades básicas: ¿qué pasa cuando no podemos cubrirlas?
  • Día Mundial de la Alimentación.
  • El despilfarro, un problema de todos.

En la segunda fase, de creación, el alumnado ya se encuentra familiarizado con el problema social y es ahora cuando empieza a trabajar en ideas, reflexiones, acciones o experiencias para tratar de ser parte de la solución; en esta fase, además de seguir aprendiendo y reflexionando, se empieza a producir. Esta fase cuenta de otras siete sesiones:

  • Fundación Banco de Alimentos de Asturias: concurso de dibujos.
  • Fundación Banco de Alimentos de Asturias: la Gran Recogida.
  • Operación Kilo: organización.
  • Operación Kilo: desarrollo.
  • Operación Kilo: almacenaje y clasificación.
  • Entidades receptoras: ¿quiénes reciben los alimentos?
  • Taller de cocina: desperdicio cero.

Finalmente, en la Fase de muestra, han transcurrido unos meses desde la última sesión realizada, lo que se pretende es que el alumnado sea consciente de que el problema sigue ahí, que sepan en qué medida su esfuerzo y trabajo ha sido de utilidad (cifras de kilos recogidos, personas destinatarias de estos, etc.) y, además, podrán presentar su experiencia a sus compañeros y familiares en un acto abierto al público. Esta fase consta de una sesión: carrera solidaria Kilos por Kilómetros y un evento de entrega de diplomas de reconocimiento.

No podemos esperar a que los más jóvenes pasen a formar parte activa de la ciudadanía en un futuro, porque ya son ciudadanos de nuestra sociedad con capacidad para transformarla, para provocar cambios en su entorno, para ayudar a los demás. Hacer un servicio a la comunidad es una de las formas más poderosas de aprendizaje, ya que los jóvenes encuentran un sentido a lo que hacen y lo que estudian cuando aplican esos conocimientos y habilidades en la práctica social. En este sentido, el Aprendizaje – Servicio aparece con fuerza, ya que se trata de un método adecuado tanto para la educación formal (llevado a cabo en una o varias materias, actividades extraescolares, etc.) como en la educación no formal (campamentos, colonias, campos de trabajo, etc.) y válido para cualquier edad y en cualquier etapa educativa (Torío, Peña y Hernández, 2014).

Rubio (2008) se refiere a los aprendizajes como sistematizados, asociados al servicio que se pretende realizar y explicar detalladamente lo que los protagonistas (los estudiantes) van a aprender antes, durante y después de su realización. Estos aprendizajes deben ayudar a comprender la realidad, a vislumbrar las necesidades, a dar un servicio de calidad, a examinar la propia acción y mejorarla en un futuro. La capacidad para trabajar contenidos de manera interdisciplinar y potenciar las competencias transversales debería permitirnos, en la medida de lo posible, la vinculación con los contenidos curriculares. El Aprendizaje - Servicio implica, también, aprendizaje experimental y cooperativo, aprender con y de los demás; siendo este aprendizaje posible gracias a la guía de los adultos que acompañan a los estudiantes a lo largo del proceso.

Los aprendizajes que se pretende que los estudiantes adquieran a través del Proyecto Recuperemos la Comida poseen un carácter interdisciplinar, que motiven la adquisición de las competencias clave de Educación Primaria y que ayuden al alumnado a formar parte activa, justa y solidaria de la sociedad en la que se encuentran. Algunos de estos aprendizajes son: solidaridad y justicia social; exclusión social y pobreza, qué puede causarlas y cuáles son algunas de sus consecuencias; despilfarro alimenticio y sus consecuencias sociales y medioambientales; el papel del voluntariado en nuestro entorno y de las entidades, asociaciones y fundaciones que trabajan por los derechos humanos y la igualdad de las personal; y reconocimiento y respeto de la multiculturalidad de nuestra sociedad, ruptura de estereotipos y prejuicios.

En cuanto al servicio, éste supone un trabajo enfocado a los demás que debe ser auténtico y dar respuesta a necesidades reales del entorno inmediato, próximo o global, persiguiendo el objetivo de mejorarlo. El servicio se caracteriza por ser útil, consciente y significativo e implica necesariamente que los jóvenes se involucren personalmente; éste posibilita que los jóvenes participen en la vida pública al situarlos en contextos auténticos, en los que deben movilizarse para dar respuesta a los problemas reales (Rubio, 2011). En muchos casos son las propias entidades sociales las que delimitan los ámbitos de servicio, sin embargo, algunos de los ámbitos de actuación pueden ser: acompañamiento a la formación, ayuda próxima a las personas en situación de dificultad, relación intergeneracional, preservación del medio ambiente, participación ciudadana, conservación del patrimonio cultural, solidaridad y cooperación o promoción de la salud.

En este caso, el servicio que se describe en el Proyecto Recuperemos la Comida podría situarse en los ámbitos de ayuda a las personas en situación de dificultad y solidaridad; consta de varias acciones directamente relacionadas con la labor de la Fundación Banco de Alimentos de Asturias; estos servicios son, fundamentalmente, de sensibilización (acciones encaminadas a la concienciación social sobre la problemática existente de despilfarro alimenticio y su relación con la exclusión social) y de recogida de alimentos (organización de una Operación Kilo en el centro educativo o participación en una carrera solidaria).

La aplicación del Aprendizaje - Servicio como método de enseñanza genera una serie de beneficios presentes, fundamentalmente, en tres ámbitos: currículum académico, a través de una mayor formación de carácter práctico y la reelaboración de contenidos teóricos para acercarlos a la realidad social de los estudiantes; formación en valores, relacionados con la prosocialidad, la responsabilidad social, la solidaridad, la justicia social… así como en la formación cívica de los estudiantes; vinculación con la comunidad, en cuanto que la intervención deriva de la demanda de la sociedad y se promueve una intervención sobre una problemática social real (Rodríguez, 2014).

Al igual que en cualquier proyecto, la evaluación de las acciones que se desarrollen en el marco del Aprendizaje – Servicio es fundamental, no solo para valorar la propia acción docente, sino para conocer qué aspectos del proyecto están funcionando, qué cambios se podrán implementar o qué habrá que cambiar en futuras acciones o proyectos. Por ello, se plantean tres momentos evaluativos: inicial, procesual y final.

Para la elaboración del Proyecto Recuperemos la Comida se realizó una primera evaluación que consistió en valorar acciones de colaboración entre centros educativos y la Fundación Banco de Alimentos de Asturias, concretamente, un mini-proyecto de Aprendizaje – Servicio realizado en un colegio del centro de Oviedo (Asturias). Las aportaciones del profesorado implicado en este mini-proyecto fueron muy positivas, mostrando interés en repetir el proyecto en un futuro con algunos aspectos a mejorar, como la ampliación de actividades en el área de matemáticas. Con esta primera visión de lo que se esperaba del proyecto, se comenzó a trabajar en el mismo. En cuanto a los momentos evaluativos propios del proyecto, se plantea como evaluación inicial la elaboración de un pequeño cuestionario a realizar por el alumnado; para dotar al proyecto de un carácter formativo, la evaluación procesual será continua y reflexiva, a través de un diario de clase y la observación directa; finalmente, con toda la información recogida durante el desarrollo del proyecto y en una reunión entre el profesorado y los representantes de la entidad social, se procedería a la evaluación final del proyecto.

Para concluir, profundizar en el concepto del Aprendizaje – Servicio, conocer sus implicaciones, sus límites, su pedagogía y su historia es la mejor manera de comprobar que la escuela y la solidaridad no están reñidas. Es poner nombre y mejorar esas acciones que la escuela, durante mucho tiempo, ha ideo desarrollando. Las líneas de actuación del Aprendizaje – Servicio dan la posibilidad de convertir esas acciones aisladas en verdaderos escenarios de aprendizaje.

 

Referencias bibliográficas:

Batlle, R. (2011). ¿De qué hablamos cuando hablamos de Aprendizaje – Servicio? Revista Crítica, 972, 49-54.

Rodríguez, M. (2014). El Aprendizaje – Servicio como estrategia metodológica en la universidad. Revista Complutense de educación, 25(1), 95-113.

Rubio, L. (Coord.). (2008). Guía Zerbikas o: Aprendizaje y servicio solidario. Guía de Bolsillo. Bilbao: Fundación Zerbikas.

Rubio, L. (2011). ApS: aterrizaje entre teoría y práctica. Aula de Innovación Educativa, 203 – 204, 34-37.

Torío, S., Peña, J.V. y Hernández, J. (2014). El Aprendizaje – Servicio como entrenamiento al emprendimiento social: una experiencia universitaria. En XIII Congreso Internacional de Teorías de la Educación, 139, 504-511.

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