La educación de los alumnos/as con Trastorno del Espectro Autista y el Método TEACCH

ADRIÁN CABRERA SÁNCHEZ

Publicado el 07/11/2017 12:11

 

Desde que Kanner (1943) definiera por primera vez el trastorno conocido como Autismo, se han dado muchos avances en los conocimientos de dicho trastorno, desde formas de mejorar el aprendizaje de los alumnos/as que lo presentan, hasta la realización de numerosas investigaciones con el fin de encontrar respuesta a la pregunta "¿Cuál es el causante?". Cabe mencionar que aún, después de tanto tiempo, no se ha podido conocer una única causa, sino que se señalan aspectos genéticos, neurológicos, infecciosos, etc.

Los Trastorno del Espectro Autista (en adelante TEA), anteriormente conocidos como Trastornos Generalizados del Desarrollo, cuya nomenclatura cambió con la nueva versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Dentro de los TEA se engloban los siguientes tipos de autismo:

  • Autismo infantil o Síndrome de Kanner. Es una afectación en mayor o menor grado de las tres esferas principales del autismo (interacción social, lenguaje verbal y corporal, y restricción de comportamientos con acciones muy repetitivas e inmotivadas).
  • Síndrome de Asperger. Forma bastante leve de autismo en la cual los pacientes no son capaces de interpretar los estados emocionales ajenos (carecen de empatía). Estas personas son incapaces de relacionar la información facilitada por el entorno y el lenguaje corporal de las personas acerca de los estados cognitivos y emocionales de estas. Mantienen un desarrollo normal tanto del lenguaje como de su situación intelectual.
  • Síndrome de Rett. Trastorno cognitivo raro (afecta aproximadamente a 1 de cada 10.000 personas, principalmente del sexo femenino) que se manifiesta durante el segundo año de vida, o en un plazo no superior a los 4 primeros años de vida. Se caracteriza por la aparición de graves retrasos en el proceso de adquisición del lenguaje y de la coordinación motriz.  En un porcentaje alto de los pacientes se asocia con retraso mental grave. En un porcentaje alto de los pacientes se asocia con retraso mental grave o leve. El proceso de deterioro cognitivo es persistente y progresivo.
  • Trastorno de desintegración infantil. Aparece un proceso súbito y crónico de regresión profunda y desintegración conductual tras 3-4 años de desarrollo cognitivo y social correctos. Habitualmente existe un primer periodo de síntomas característicos (irritabilidad, inquietud, ansiedad y relativa hiperactividad), al que sigue la pérdida progresiva de capacidades de relación social, con alteraciones marcadas de las relaciones personales, de habla y lenguaje, pérdida o ausencia de interés por los objetos, con instauración de estereotipias y manierismos. Suelen presentar crisis epilépticas.
  • Trastorno generalizado del desarrollo no especificado (PDD-NOS). Se diagnostica a niños que presentan dificultades de comunicación, socialización y comportamiento, pero que no cumplen los criterios específicos para el diagnóstico de ninguno de los otros trastornos generalizados del desarrollo.

Son muchas las estrategias de enseñanza que existen para poder mejorar el aprendizaje de los alumnos/as con TEA. Sin embargo, no hay aún una estrategia que sea aceptada por la gran mayoría de docentes, sino que cada uno de ellos elige una forma diferente de enseñar a sus alumnos/as, en función de las necesidades educativas de cada uno de estos.

Entre estas estrategias cabe destacar, desde mi humilde opinión, el método TEACCH (abreviación en inglés de Tratamiento y Educación de niños con Autismo y Problemas de Comunicación relacionados), basado principalmente en la utilización de recursos visuales por encima de los verbales, ya que los alumnos con TEA tienen más facilidad de procesar la información visual. Con esta metodología se pretende fomentar el desarrollo de la autonomía en las personas con TEA. Otra parte fundamental de este método de enseñanza es la utilización de rutinas, algo que da confianza y tranquilidad a los alumnos/as con este trastorno.

La metodología que yo propongo consiste en la utilización de tarjetas con información visual para explicar a los alumnos/as con TEA las diferentes actividades que hay que realizar, así como las normas de clase en cuanto a conducta. La actividad se dividiría en pasos sencillos, tras lo que crearemos una tarjeta para cada paso en la que habrá un dibujo junto a una explicación escrita para que el alumno sepa que debe hacer en cada paso para poder realizar la actividad correctamente. Con los dibujos pretendo que estos alumnos/as puedan identificar que deben hacer, además de mantenerles motivados por medio de información visual atractiva.

Además de esto, propongo que el alumno/a con TEA, y el resto de sus compañeros, tenga una agenda proporcionada por el equipo docente en la que se encuentre la rutina diaria, es decir, aquello que se realizará cada día, porque, como ya he dicho, estos alumnos/as se sienten más seguros y tranquilos si saben que van a hacer durante el día.

A pesar de todos los avances que estamos observando sobre los TEA y la forma de trabajar con ellos, todavía nos queda mucho camino por recorrer para conseguir que estos alumnos/as puedan desarrollarse de forma eficaz y autónoma, partiendo, en primer lugar, de la formación especial del profesorado, que, en mi opinión, debe mejorar enormemente, ya que en mi experiencia como docente de prácticas he podido comprobar el poco conocimiento sobre este trastorno y las consecuencias que esto conlleva sobre la calidad de vida de las personas con TEA.

Es totalmente necesario conocer las características y necesidades que presentan estas personas para poder así ayudar a crear una sociedad más adaptada y adecuada para ellos, pues son como el resto de personas que habitamos este planeta, pero con una serie de necesidades diferentes al resto, de modo que cada uno podemos contribuir a la mejora de la sociedad, creando un mundo adecuado para todos.

 

Adrián Cabrera Sánchez.

 

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